Viriato, terror romanorum (I) 6


Este es un artículo de invitado escrito por Antonio López López, @Nvmantinvs

Antes de empezar quiero dejar claro que el término lusitano es anterior a la provincia llamada Lusitania, ya que Augusto la creó en el 27 a.C. (fundando su capital Augusta Emerita en el 25 a.C). y el pueblo lusitano tiene orígenes más antiguos. Se entiende por lusitanos aquellas etnias celtas que compartían idioma y costumbres y habitaban las zonas comprendidas entre: la ribera del Duero al norte, la actual Extremadura al este, y hasta el sur en lo que hoy es la actual subregión portuguesa de Alto Alentejo. Es importante reseñar que los lusitanos no se habían mezclado con los celtas, a diferencia de otros pueblos de la península, el geógrafo griego Estrabón así lo refleja en su III volumen de geografía, el dedicado a Iberia.

Su nombre procede posiblemente del término “viria” que significa pulsera o brazalete, de esta forma sería algo muy parecido al sobrenombre “torquatus” que recibió Tito Manlio al arrebatarle un torque a un guerrero galo. Se desconoce la fecha y el lugar de nacimiento de Viriato, existen disensiones sobre dónde nació y vivió sus primeros años. La versión tradicional lo sitúa en los Montes Herminios (actual Serra da Estrela) el célebre (aunque no para todos) arqueólogo e historiador alemán Adolf Schulten sostenía esta teoría. Existe cierta guerra mediática y propagandística en torno a los orígenes y  la propia nacionalidad de Viriato, no entraré en ese debate puesto que no soy experto y considero que es una tontería pelearse por esto y además nacionalizar a una persona que ni siquiera entendía el concepto de nación tal y como hoy en día hacemos referencia.

Estatua de Viriato en Zamora.

Estatua de Viriato en Zamora.

Como he dicho, los orígenes de Viriato son inciertos, bien pudiera ser un pastor que se vio obligado como tantos otros lusitanos a la rapiña y los saqueos de las vecinas regiones o tal vez ya fuera guerrero desde su juventud. Lo que sí sabemos es que es muy probable que su nombre empezara a hacerse un hueco en la historia cuando consiguió guiar en la retirada a los supervivientes lusitanos de una encerrona provocada por el pretor romano Servio Sulpicio Galba. Dicho pretor había logrado reunir, separar y desarmar 30.000 lusitanos que se disponían a rendirse. Los lusitanos estaban muy ofendidos porque el tratado de paz firmado por el pretor Marco Atilio Serrano fue roto por Galba, quien los atacó con el pretexto de que habían saqueado regiones de las ciudades íberas aliadas a Roma. De los 30.000 lusitanos que acudieron, 20000 fueron hechos presos y posteriormente vendidos como esclavos en la Galia, 9.000 fueron masacrados y los 1.000 restantes escaparon. Hay que destacar que la provincia de Lusitania no disponía de muchos recursos naturales, el clima era duro, tanto en invierno como en verano, la tierra era baldía y había escasa vegetación, lo que dificultaba seriamente que los lusitanos pudieran vivir de la agricultura o de la ganadería. Este hecho obligaba a muchos lusitanos a vivir de la rapiña, saqueando territorios que sí tenían recursos.

Sea como fuere, Viriato tenía buenas dotes de mando y era un combatiente hábil, no tan inteligente como muchas crónicas lo muestran pero sí muy buen estratega, sobre todo por su conocimiento del terreno, algo que fue fundamental durante los ocho años que estuvo combatiendo a Roma (147 a.C. /139 a.C.). Los historiadores clásicos lo consideran persuasivo y honrado, diestro para la guerra y frugal tanto en la comida como en los repartos de botín, este último hecho ayudó sin duda a estrechar los lazos entre sus soldados y él. Su primera victoria tras tomar el mando fue en Tribola (se desconoce su localización actual), en Turdetania, donde los lusitanos se encontraban realizando incursiones para obtener víveres. El pretor Cayo Vetilio los cercó, y les propuso un tratado de paz, pero Viriato ya no iba a volver a confiar en los romanos tras la masacre efectuada por Galba y ofreció a sus hombres un discurso esperanzador en el cual les recordaba la perfidia romana y les pedía que le obedecieran si querían salir vivos de aquella encerrona. Viriato dispuso sus huestes que eran unos pocos miles ya que muchos habían muerto en emboscadas de los romanos cuando se encontraban talando árboles en Turdetania. Pero en vez de atacar a los 10.000 romanos, Viriato ordenó que todos se retirasen en varias direcciones y que sólo 1.000 jinetes se quedaran junto a él. Vetilio no podía atacar a los lusitanos porque eran grupos reducidos y cada uno tomaba una dirección, decidió entonces atacar a los que se habían quedado, pero Viriato era muy astuto y no atacó, sólo se limitaba a lanzar fugaces ataques con sus veloces jinetes para posteriormente retirarse. De esta forma dio tiempo a sus restantes hombres para que escaparan y llegaran a la ciudad de Tribola. Así estuvo todo ese día y parte del siguiente. Al anochecer huyó del campo de batalla e internándose por senderos que sólo él conocía llegó a Tribola, los romanos no fueron capaces de darle alcance ya que no conocían la zona y su equipamiento era más pesado. Vetilio por fin se aproximaba a Tribola pero volvió a morder el anzuelo; una emboscada lusitana los pilló por sorpresa y mataron a más de 4.000, además, Vetilio fue capturado y asesinado por un lusitano que al verlo tan obeso y viejo lo tomó por hombre despreciable y le quitó la vida sin ni siquiera saber que era el pretor que comandaba ese ejército romano.

Viriato, por Eugenio Oliva 1881.

Viriato, por Eugenio Oliva 1881.

Los supervivientes de esta batalla se refugiaron en una ciudad llamada Carteia (actualmente en el término municipal de San Roque, en la provincia de Cádiz) Allí el cuestor de Vetilio ordenó a los romanos supervivientes que se apostaran en las murallas y envió a 5.000 aliados titos y belos para que se enfrentaran a Viriato. Pero todos fueron masacrados y ninguno pudo huir en busca de refuerzos, este hecho hizo que el cuestor se quedara en la ciudad sin intentar más salidas desesperadas. Tras esta gran victoria, los lusitanos saquearon Carpetania y aumentaron aún más si cabe el aprecio por su líder. Pero un nuevo pretor llamado Gayo Plaucio acudió para acabar con Viriato, y para ello contaba con 10.000 infantes y 1.300 jinetes. Pero Viriato volvió a recurrir a su estratagema de falsa huída y posterior ataque para acabar con el ejército romano, que quedó reducido a unos pocos miles. Viriato siguió su camino y cruzó el Tajo, para detenerse posteriormente en el Monte Venus (según Schulten, Sierra de San Vicente, en Toledo). Allí Plaucio lo alcanzó con su mermado ejército dispuesto a vengarse, pero Viriato le volvió a vencer y no tuvo más remedio que refugiarse en las ciudades aliadas y acuartelarse para el crudo invierno. Esto ocurrió en el 146 a.C., año en el que Escipión Emiliano conseguía por fin tomar y destruir Cartago.

En el mismo año Viriato consiguió conquistar Segóbriga (la actual Saelices, en la provincia de Cuenca), al entrar en la ciudad hizo gala de los estandartes e insignias que había capturado tras su victoria contra el pretor Claudio Unimanio, el gobernador de Hispania CiteriorEn el 144 a.C. Roma envió al cónsul Quinto Fabio Máximo Emiliano, el hijo de Lucio Emilio Paulo Macedónico y hermano mayor de Publio Cornelio Escipión Emiliano.

Esta decisión supondría un punto de inflexión en la llamada Guerra Lusitana, normalmente se dice en plural ya que hubieron dos levantamientos, el primero en el 155 a.C. por medio del caudillo lusitano Púnico (no, no era cartaginés) y el segundo el de Viriato que estoy narrando. Fue un punto de inflexión porque se enviaron más tropas que los anteriores intentos de “pacificación”, esto se debía a que ya no se necesitaban tantas tropas en Cartago, que ya había sido destruida, y además se había acabado con los levantamientos en Grecia (siendo arrasada Corinto) y la guerra de Macedonia había terminado con la victoria romana.

Viriato, ilustración de Johnny Shumate.

Viriato, ilustración de Johnny Shumate.

Quinto Fabio Máximo disponía de dos legiones y de varios miles de aliados, en total contaba con 15.000 infantes y 2.000 jinetes. Pero las dos legiones reclutadas estaban compuestas por muchos legionarios jóvenes e inexpertos, y conociendo los anteriores enfrentamientos con Viriato convenía que estuvieran mejor preparados. Fabio Máximo se dirigió a Gades para hacer un sacrificio a Hércules, y Viriato atacó una partida de romanos que había salido a hacer leña, mató a muchos y consiguió un considerable botín. Máximo regresó de Gades y Viriato lo provocaba constantemente para que entrase en batalla, pero Máximo prefería que sus tropas estuvieran más entrenadas antes de entablar batalla campal. Ya no iba a caer en la trampa de Viriato y cada vez que una partida salía a hacer leña era escoltada por legionarios y caballería.

Tras pasar el invierno (tras ser prorrogado el mando de Quinto Fabio Máximo) las tropas romanas ya estaban preparadas para el combate, pero seguía dando la espalda a un combate directo. Aun así, saqueó una ciudad que estaba en posesión de los lusitanos e incendió otra. Viriato escapó y se refugió en una ciudad llamada Baecor o Baikor (ciudad no identificada que según Schulten podría tratarse de Baecula, la actual Bailén, también se ha supuesto que fuera la ciudad cordobesa de Baena e incluso Béjar, en Salamanca). Se cuenta que Quinto Fabio Máximo no fue el único que puso en fuga a Viriato, ya que Cayo Lelio Sapiens (hijo de Cayo Lelio, el cónsul del año 190 a.C. y que fue gran amigo de Publio Cornelio Escipión el Africano. Cayo Lelio Sapiens tenía una gran amistad con el segundo Africano, Publio Cornelio Escipión Emiliano) le hizo retroceder acosándolo desde el norte.

¿Que haría Viriato para detener a los romanos?, ¿había acabado su suerte?, bueno, lo podréis comprobar en la siguiente entrega sobre la vida de éste gran caudillo.

Bibliografía y fuentes:

Estrabón, Geografía Tomo III.

Apiano, Guerras ibéricas.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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6 Comentarios en “Viriato, terror romanorum (I)

  • Venerable Jorge

    ¿Conquistó Segobriga?…bueno…

    Viriathus disposito per occulta milite paucos misit qui abigerent pecora Segobrigensium, ad quae illi vindicanda cum frequentes procurrissent simulantesque fugam praedatores persequerentur deducti in insidias caesique sunt (Frontino, Strat. III, 10, 6).

    Traducción: “Viriato, disponiendo sus tropas en emboscada, envió a unos pocos a robar el ganado de los segobrigenses; como saliesen éstos en gran número para castigarlos, echaron a correr aquéllos, simulando que huían y así cayeron los perseguidores en la emboscada y fueron muertos.

    Aunque su saqueo no significa “conquista”, de llevarse las “vacas” a “conquistarla” va un trecho. El mismo Frontino recoge otro episocio acaecido poco más tarde:

    Viriathus, cum tridui iter discedens confecisset, idem illud uno die resensus securos Segobrigenses et sacrificio cum maxime occupatos oppressit (Frontino, Strat. III, 11, 4).

    Traducción: “Viriato, después de hacer en su retirada el camino de tres días, volvió sobre sus pasos y lo recorrió en uno sólo, cayendo sobre los segobrigenses desprevenidos, y destrozándolos cuando más ocupados estaban en sus sacrificios”.

    ¿Justifica este texto la interpretación de una toma de la ciudad? No.

    Los segobrigenses quedaron muy maltrechos(oppressit) como consecuencia del ataque de Viriato, pero el testimonio no indica que la ciudad fuera tomada. Los hechos se producen en ambos casos contra miembros de la comunidad, pero en espacio extra-urbano.

    http://www.patrimoniocultural.pt/media/uploads/revistaportuguesadearqueologia/10_1/5/12-p.239-246.pdf

     
    • Rober Autor

      Buenas Jorge, comunicaré tu enlace al autor del artículo. No obstante como bien dice el enlace y el propio Frontino no sólo se limitaron a robar vacas, el ataque producido mientras realizaban sus sacrificios y el “castigo” por ser aliados de Roma pueden justificar la palabra “conquista”, desde luego no por la toma del oppidum pero si por la sumisión de sus habitantes por las bajas recibidas. Gracias por seguirnos, Jorge, espero que el blog sea de tu agrado, un saludo

       
      • Venerable Jorge

        El bandolerismo lusitano era un fenómeno que, sin ser exclusivo de Lusitania, alcanzó en ella cierta significación. Con su torpe actuación, Roma contribuyó a la acentuación de las causas determinantes del bandolerismo, aunque no hay duda de que el fenómeno se daba ya con anterioridad a la presencia romana. Los romanos difícilmente podían comprender el género de vida de los bandoleros. Ellos disponían de una organización política superior y mal podían valorar en su adecuado contexto social y económico las prácticas de bandolerismo. De ahí la denominación de “latrones” con la que se designa a los bandoleros y la dura represión contra los mismos que llevan a cabo los romanos. Por el contrario, de parte de la población indígena había clara conciencia de
        que no practicaban una forma ilícita de vida, y de hecho, los bandoleros se amparaban en la propia realidad social lusitana de la que procedían.

        Es, por otra parte, una forma de vida observable en muchos pueblos antiguos que pasaban por etapas económicas, sociales y culturales semejantes a la de los lusitanos. Pero estas prácticas nada tenían que ver con “conquistas”, y sí con determinadas “pruebas” o ritos de iniciación. Se considera factible que, como ocurre en otros pueblos primitivos, para integrarse en una gentilidad,
        además de la consanguinidad fuese preciso superar algún tipo de pruebas.

        En este sentido, se le da importancia a la frase de Diodoro (V, 34, 6) respecto a que los lusitanos «cuando alcanzaban la edad viril se marchaban a las montañas». Opino y es una opinión, que el “bandolerismo” nada tiene que ver con lo que entendemos por “conquista” La palabra conquista deriva de conquistar y ésta proviene del latín, deriva del verbo conquisitare cuyo significado es “adquirir de manera reiterada o permanente” En el ámbito de la historia se utiliza este término en un sentido bélico y político indicando el acto por el cual una comunidad o pueblo domina a otro más débil que no puede defender su soberanía. A mi entender no hubo tal “dominación”. Un abrazo y gracias por responder.

        El bandolerismo lusitano y la falta de tierras
        Juan José Sayas Abengochea
        http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:ETFSerieIV-5FE84514-A43A-A174-F65E-0B10BA9B3EC2/Documento.pdf

         
        • Rober Autor

          Hola de nuevo Jorge,
          Sin duda los lusitanos ejercieron de “bandoleros” durante muchos siglos, las partidas de rapiña se repetían cada año para compensar las carencias de su tierra y para ganar honor y estatus en su propia tribu. No obstante creo que encasillar a Viriato como bandolero sería un error, ya que las victorias frente a los romanos causaron en estos grandes retrasos en sus planes para Hispania.
          Incluso supo como realizar alianzas aunque fueran débiles y cortas en el tiempo, lo suficiente para marear a una república que no tuvo más remedio que nombrarle “amigo de la república romana”. Creo que caudillo sería una definición más exacta de su rol en aquellos años, sin desmerecer claro está todos los datos que nos aportas, que no dejan lugar a dudas del comportamiento tribal de los lusitanos. Muchas gracias por participar y dar tu opinión Jorge.

           
          • Venerable Jorge

            Hola de nuevo Roberto. Bueno, a mi entender una cosa es un Dux que sirve tanto para designar al jefe de un ejército, o un caudillo si lo prefieres, como para designar un título de nobleza palatina imperial, de donde deriva el romance “duque”; otra un Rex , el “rex sacrorum” que era una de las principales instituciones religiosas personales de la antigua Roma, la cual mantenía las atribuciones religiosas de los viejos reges, manteniendo incólume su titulación; y otra como creo es el caso de nuestro amigo Vir/iato, un Vir, un “varón”, donde podemos hallar onomásticos motejados de “viras veramos” en el santuario rupestre de Peñalba, aplicados a varios individuos. Antonio Tovar explicó esta expresión muy convincentemente, “viros” como equivalente a “vir y veramos” como forma adjetiva a partir de *uper – *mo, a los que consideraba como jefes de sus respectivas gentilidades. Un caso que sirve de ejemplo es el de un enigmático personaje llamado Olindico, un “summun vir” es decir un “varón maximo”. Sería muy interesante que hablarais de él aquí. Os dejo referencias por si queréis elaborar algún articulo sobre él.

            http://revistas.ucm.es/index.php/ILUR/article/viewFile/ILUR0101140133A/26578

             
    • Nvmantinvs

      Buenas Jorge. Como bien dices nada tiene que ver la palabra conquista con pillaje, bandolerismo, saqueo o similares. Es cierto que me tomé una pequeña licencia, ya que todo apunta a que no permanecieron en Segóbriga por mucho tiempo. A veces ocurre que por evitar reiteración de palabras se me despistan algunas, es más un error de redacción que de documentación puesto que tengo constancia de que no ocuparon permanentemente dicha ciudad. Simplemente la saquearon y entraron en ella para hacer gala de su poderío y como castigo por la colaboración con Roma. Espero que esta aclaración te satisfaga y también espero que tengas en cuenta que no soy licenciado en historia, sólo un aficionado que intenta ser autodidacta. Un saludo.