Vigiles, protectores de Roma 7


Artículo de invitado redactado por Antonio López López @nvmantinvs

Roma, esa gran urbe atestada de gente de toda clase y condición, con calles angostas y estrechas y con cifras escalofriantes: 423 distritos, más de 147.000 edificios y una población que llegó a superar el millón de habitantes.

La gran mayoría de las viviendas de Roma estaban construidas con materiales endebles, incluyendo la inflamable madera, además, todas las zonas bajas de la ciudad eran anegadas constantemente fruto de las periódicas crecidas del río Tíber.

Cuando caía la tarde, las principales y escasas fuentes de iluminación eran lámparas de aceite (lucernas) y antorchas de estopa untadas con brea. Para la mayoría de habitantes de Roma, estos medios de iluminación suponían un gasto adicional a su ya de por sí mermada economía, por lo que la luz de la luna era su única fuente de iluminación. Sumado a todo esto, pese a la cercanía del río y a la multitud de acueductos, los barrios más poblados apenas disponían de agua corriente y los bloques de edificios de varios pisos como las insulae solían ser lo más parecido a una ratonera.

Poca agua corriente, materiales inflamables, superpoblación y fuego ¿adivináis el resultado de esta explosiva mezcla? Verdaderos desastres como el gran incendio de Roma del 64 d.C.

¿Y de qué medios disponía Roma para combatir el fuego? Escasos y poco efectivos. Dispongámonos a conocerlos.

Las primeras medidas que se utilizaron fueron colocar  grupos de esclavos con cubos de agua en puntos estratégicos que trataban de apagar el fuego, pero estaban desorganizados e indisciplinados. Solían huir a la mínima señal de peligro, ¿y quién no lo haría?

Además, Roma era una gran urbe con muchas oportunidades, tanto de día como de noche, sobre todo de noche si eras alguien de dudosa reputación. La labor de vigilancia nocturna dependía del Estado y los primeros vigilantes nocturnos fueron los triumviri nocturni, que fueron sustituidos por los tresviri capitales en el 286 a.C.

Patrulla nocturna de vigiles deteniendo a un ladrón. Ilustración de Ángel García Pinto.

Patrulla nocturna de vigiles deteniendo a un ladrón. Ilustración de Ángel García Pinto.

Los tresviri capitales ejercían labores de extinción de incendios además de la ya mencionada vigilancia nocturna, pero volvemos a lo de los esclavos, eran pocos, mal entrenados y disponían de escasos medios a su alcance. El fuego solía ganarles la partida…

Ya en pleno apogeo del Principado de Agusto, en el año 6 d.C. se creó un nuevo cuerpo paramilitar gracias a que el emperador había creado un impuesto del 4% de la venta de los esclavos, este cuerpo sería conocido como vigiles urbani o cohortes vigiles.

Tanto Agusto como su colega Agripa pretendían dejar su impronta en Roma, ambos promovieron una serie de reformas para encontrar soluciones ante los males más acuciantes de la ciudad, tales como los incendios o las inundaciones. Principalmente eran reformas que intentaban mantener al pueblo contento, pero la creación del cuerpo de los vigiles pronto iba a generar las primeras dudas. Así pues, 18 años después de la muerte de Agripa, fueron creados los vigiles, la gran apuesta del emperador para combatir el fuego y la inseguridad en las calles.

Al iniciar su andadura el recién creado cuerpo de los vigiles, hubo mucha dificultad para conseguir voluntarios, por lo que la mayor parte de sus primeros miembros fueron esclavos propiedad del estado (servi publici) y libertos, es decir, esclavos que habían adquirido la libertad. A lo largo de los años, los distintos emperadores promoverían medidas como la Lex Visellia en el año 24 d.C. la cual concedía la ciudadanía romana y una paga a aquellos que sirvieran seis años en las cohortes vigiles, aun así, podríamos decir que era la elección menos apetecible de las múltiples que ofrecía el ejército romano.

Durante el día, las labores policiales correspondían a las cohortes urbanas y en menor medida a la guardia pretoriana. Cuando la oscuridad cubría con su velo la capital del Imperio, era el turno de los vigiles. El lema de los vigiles era ubi dolor ibi vigiles, algo así como “donde hay dolor hay vigiles”.

El organigrama de los vigiles era más sencillo que el de los otros colectivos del ejército. La máxima autoridad de los vigiles era el prefecto (praefectus vigilum) de orden ecuestre y su segundo al mando era el subprefecto (subpraefectus). En total había 7 cohortes de 1000 hombres cada una que a su vez eran mandadas por un tribuno militar. Cada cohorte estaba dividida en centurias de entre 100 y 160 hombres y dichas cohortes estaban al mando de un centurión prínceps y de seis centuriones simples.

Roma estaba dividida en 14 regiones, cada dos regiones había desplegada una cohorte de vigiles, en una de ellas se estacionaba un cuartel (castra vigilum) y en la otra se colocaba una caseta de vigilancia (excubitorium).

Grafito encontrado en uno de los excubitoria de Roma.

Grafito encontrado en uno de los excubitoria de Roma.

En las ciudades portuarias de Ostia y Portus (esta última fundada en el 46 d.C.) habían vigiles acuartelados permanentemente debido a la vital importancia de proteger los almacenes (horrea) de trigo y  otros alimentos ante cualquier incendio o catástrofe que pudiera destruir el suministro de prácticamente toda la capital. Durante cuatro meses al año, una vexillatio de 400 vigiles abandonaba Roma para luego separarse en otras dos vexillationes de 200 vigiles y acudir a las respectivas ciudades portuarias para ofrecer apoyo adicional.

Equipamiento de los vigiles:

-Bombas de sifón (siphones): Eran unas bombas de agua (cuyo invento se atribuye al griego Ctesibio) las cuales vertían agua a presión. Disponían de un depósito propio pero también se les podía suministrar agua de las tuberías. Contaban con una palanca de bombeo y una manguera. Cada cohorte disponía con dos carros sifones.

-Escalera (escalae): Había de dos tipos, la de cuerdas (escalae funes) y la de madera (escalae).

-Malla: Utilizaban dos tipos de malla, la de uso individual (formion) y la más grande (canton), la individual tenía forma de camisa y se usaba como protección personal, la más grande tenía forma de manta, se empapaban en agua y en vinagre y se utilizaban para cubrirse y mitigar los efectos de las llamas cuando entraban o pretendían salir de un edificio en llamas.

-Hacha (dolobrae): una excelente herramienta para romper puertas y además la solían llevar en las patrullas nocturnas como elemento disuasorio.

-Arpón (perticae): se usaban tanto para sostener la estructura de los edificios como para derribar dicha estructura.

Para facilitar el transporte de los objetos más pesados como el sifón, así como para acudir al lugar del incendio con rapidez se utilizaban carros tirados por varios caballos.

Además de estas herramientas también se utilizaban otros que parecen totalmente anacrónicos si olvidamos que la ingeniería no es algo actual y que los romanos habían heredado de los griegos muchos conocimientos técnicos y científicos así como el fruto de muchos años de investigación. Dichos objetos asombrosos usados por los vigiles podrían ser los crampones, una pieza metálica con púas que se añadía al calzado para facilitar la escalada, sí, la escalada y no precisamente en la montaña. Algunos escritos sugieren que disponían de postes de madera para deslizarse rápidamente si se encontraban en los pisos superiores de sus cuarteles, en cualquier caso, sabemos muy poco sobre el equipamiento de los vigiles, y la mayoría de lo que sabemos se lo debemos a la arqueología.

Existían muchas funciones dentro de las cohortes vigiles, tanto de vigilancia como administrativa e incluso otras menos honrosas como el interrogatorio. Estos son los distintos tipos de vigiles que han llegado a nuestro conocimiento junto con su respectiva función:

Vigiles siphonarii: accionaban la bomba/sifón.

­-Vigiles acquarii: Ayudaban a los siphonarii y supervisaban el suministro de agua tanto del sifón como de los cubos.

Vigiles uncinarii: Manejaban el arpón para desescombrar o sujetar techos y paredes.

Vigiles sebaciarii: Hacían la ronda de noche acompañados por ayudantes (emitularii) que llevaban antorchas de sebo.

Vigiles uncunarii: Los que tenían la tarea más delicada, la de rescate y auxilio de personas atrapadas en los incendios.

Vigiles  falciarii: Llevaban un instrumento parecido a una hoz. Tenían una función similar a los uncinarii.

Vigiles medicii: Médicos. Cada cohorte disponía de cuatro.

Vigiles victimarii: Capellanes. Asistían a los heridos graves que esperaban la muerte.

Vigiles buccinators: Encargados de alertar del peligro y pedir ayuda haciendo uso de un instrumento de viento llamado buccina.

Vigiles codicillarii: Desempeñaban funciones administrativas.

Vigiles horrearii: Supervisaban los almacenes.

Vigiles carcerarii: Carceleros.

Vigiles thermae: Estaban a cargo de los baños públicos.

Vigiles quaestionarii: Participaban en los interrogatorios.

A lo largo de los varios siglos de historia de los vigiles, hubieron algunos que pasarían a la historia, por buenas o malas acciones, según el punto de vista de la época. Estos son algunos de los más importantes:

Parte del equipo de los vigiles.

Parte del equipo de los vigiles.

-Nevio Sutorio Macrón (21 a.C. – 38 d.C.): Fue prefecto de los vigiles y más tarde fue nombrado prefecto del pretorio tras la ejecución de su predecesor Sejano. Estuvo al servicio durante el reinado de Tiberio y se dice que él mismo lo asesinó para que Calígula subiera al trono, incluso el siempre poco creíble Suetonio afirmaba que Macrón ofrecía su mujer a Calígula para ganarse su favor. Tenía aires de grandeza e incluso se le llegó a prometer el gobierno de Egipto pero fue detenido y destituido de su cargo suicidándose poco después junto a su esposa.

-San Florián de Lorch (250-304 d.C.): Llegó a ser comandante del ejército imperial de Baviera, cargó que compaginaba con el de prefecto de los vigiles. Fue torturado y arrojado al río, igual que muchos otros cristianos que sirvieron en el ejército romano cuando se perseguía dicha religión. Después de ser canonizado se le concedió el patronazgo de los bomberos y de los deshollinadores.”

Actualmente lo más parecido que podemos encontrar en Italia a los vigiles son el Corpo Nazionale dei Vigili del Fuoco. Sus funciones siguen siendo extinción de incendios, rescate y protección del ciudadano, aunque las labores policiales se las dejan a sus colegas los carabinieri. Han pasado dos milenios, los métodos para combatir al siempre impetuoso fuego han cambiado mucho, pero no el valor de los hombres que se enfrentan a él y afrontan su deber con valentía. Este es un pequeño homenaje a aquellos que no temen a las llamas, a aquellos que vigilan mientras dormimos y velan por nuestra seguridad ante los elementos.

Fuentes y bibliografía: 

Desperta Ferro Arqueología e Historia nº2
The vigiles of Imperial Rome – P. K. Baillie Reynolds
Los olvidados de roma – Robert C. Knapp
Public Order in Ancient Rome – W. Nippel

 

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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7 Comentarios en “Vigiles, protectores de Roma

  • perebk

    Buenísimo el articulo y realmente me sorprende tanto la creación de tal cuerpo, y se notaria que a dicho cuerpo solo deberían haber pertenecido élites, porque es mas facil ser soldado que bombero pues el trabajo de salvar vidas siempre sera mas dificil que el de tomarlas al menos asi lo veo yo.

     
    • Nvmantinvs

      Me alegro de que te guste.
      Es interesante lo que planteas, pero hay que tener en cuenta ese altruismo del que se supone que debe de tener un bombero no era algo común en aquella época. Posiblemente el cuerpo de vigiles era el menos remunerado y el más arriesgado, y hasta que no se empezó a incentivar su alistamiento con medidas como la Lex Visellia no hubo demasiado interés en alistarse. Había demasiado riesgo, poco prestigio y la paga era demasiado baja. En definitiva, se necesitaron muchos años para que hubiera alistamiento voluntario y no forzoso.
      Gracias por comentar, un saludo.