Varo y su pifia, por @Beserkers_Zetox


Buenos días tengan los lectores, hoy un grandioso Berserker de la Germania antigua ha viajado en el tiempo, para escribir este articulo, que deseamos que sea del agrado del lector. Hablaremos de las invasiones romanas hacia Germania, las heroicas luchas de los germanos y la estupidez de algunos codiciosos romanos.

Empezaremos haciendo un inciso en la época en la que Julio Cesar invade la Galia y define la frontera romana en el Rhin.

Los germanos, poco habituados a respetar las fronteras, comúnmente hacían incursiones sobre la Galia, con tal de saquear la susodicha, no solo afectando a sus habitantes, sino incluyendo a los romanos, como fue el caso de Marco LOLio, el cual fue emboscado por varias tribus germanas, perdiendo el estandarte de la Legión V Alaudae.

Ante tanto peligro y temor por las incursiones, cada vez mayores, los romanos respondieron con una campaña en la que el general Druso, extendió los margenes fronterizos, hasta el río Elba, y Tiberio reunió un ejército de más de 85.000 hombres, para someter a la tribu de los Suevos, los cuales por lo visto, eran algo duros de pelar. 

Germania fue “conquistada”, pero el que los germanos estuvieran siempre hostiles, provocó que el gobierno romano, solamente llegara allí donde tuvieran una legión. Con toda la zona de Germania “controlada”, el emperador Augusto, envió a Publio Quintilio Varo, a someter e imponer la ley romana en la Germania, este gobernador, fue muy famoso por su buen gobierno en provincias como sobre todo Siria, donde se dijo algo como: “Llegó pobre a una provincia rica, se va rico de una provincia pobre”.

Combate en la frontera de la Galia. Ilustración Peter Dennis

Combate en la frontera de la Galia. Ilustración Peter Dennis

Bueno, tan bueno fue su gobierno en Germania, que casi todas las tribus de la zona, conspiraban para quitárselo de encima, entre las cuales estaban los Queruscos, a los que pertenecía Arminio, un germano, al que enviaron de pequeño a Roma para ser “culturizado”. Varo cruzó el Rin con tres legiones (XVII, XVIII, XIX), que sumaban más de veintitrés mil hombres, para pasar el veranito en Germania, pero cuando el solecito típico del lugar, ya cambiaba para dar paso al invierno, Varo ordenó la desmantelación de los campamentos y el viaje de regreso al Rin, donde pasar el invierno.

A la vez que empezaron a viajar, a oídos de Varo, llegó la noticia de una revuelta por parte de algunas tribus, por lo que Varo avanzó junto a sus tres legiones, el bagaje y las cortesanas del ejército, para sofocar tal revuelta.

Arminio que por entonces era jefe de cohorte auxiliar y ciudadano romano, marchó con sus guerreros para reconocer el terreno insurrecto, hacia la zona de Teutoburgo, pero por entonces, Arminio y sus hombres, no solo se unieron a la revuelta, sino que la lideraban. Arminio mandó quemar unas atalayas, para que el humo alertase a Varo y que este marchara en su auxilio, pero la única ruta posible era atravesar el bosque de Teutoburgo. Varo, siendo advertido por sus oficiales, para desconfiar de Arminio, hizo caso omiso a sus subordinados, enviando toda la columna hacia Teutoburgo.

Arminio ya preparado  y habiendo organizado a sus insurgentes germanos, ordenó a todos sus menos de veinte mil hombres que arremetieran contra la columna de Varo, aprovechando el desorden del atasco que se formó durante la marcha romana, atacando los flancos primero y luego la vanguardia y retaguardia de la columna de cerca de tres kilómetros de larga.

Tras un día de lucha, las legiones XVII, XVIII y XIX, quedaron bastante debilitadas, y a la carrera construyeron un campamento provisional para poder descansar. Una vez en el campamento, los comandantes de Varo, le aconsejaron quedarse en el campamento con todas las tropas, mientras enviaban mensajeros en busca de ayuda a destacamentos de legiones más al oeste, pero Varo los ignoró, y por el contrario, a la mañana siguiente envió a todo lo que quedaba de las legiones, para tratar de huir del bosque, por lo que abandonó a su suerte a los civiles y tiró todo el bagaje que pudiera retrasar la marcha.

Un día después de abandonar al campamento provisional, grandes lluvias y tormentas azotaron el Bosque, y las grandes Lóricas Segmentatas de los legionarios, empapadas de agua, se hicieron más pesadas, ralentizando más aun la marcha, pero desde las profundidades del bosque, los germanos que apenas llevaban armadura, se lanzaron ágilmente sobre los debilitados romanos, que cayeron uno a uno.

Varo ya solo pensaba en como evitar la masacre, e intentó reunir los pocos hombres que seguían en pie, hasta que llegó una posible esperanza para Varo, Numonio, el comandante de la caballería se ofreció voluntario para abrirse camino con su caballería, y tratar de pedir ayuda a la guarnición romana más cercana, a lo que Varo acepto.

Según historiadores como Patérculo,  Numonio solo buscaba la manera de salir del bosque y salvar la vida, pero Arminio consciente de el movimiento de la caballería, atrapó y masacró a Numonio y a sus hombres, lanzando a sus guerreros. Al tercer día de la batalla, los romanos supervivientes, que habían estado toda la noche marchando para huir del bosque, llegaron a una zona poco boscosa, cercana al lago Dummer.

Los germanos unidos por Arminio, se lanzan al ataque. Ilustración Peter Dennis.

Los germanos unidos por Arminio, se lanzan al ataque. Ilustración Peter Dennis.

Varo visionando una esperanza de huida del bosque, marchó con sus legionarios de Este a Oeste, por la orilla del lago, hasta llegar a una pequeña zona donde el monte y el lago estaban separados por una muy corta distancia, ese lugar se llamaba kalkriese, y fue donde los supervivientes romanos, encontraron la total aniquilación, siendo atacados en todas las direcciones desde el Bosque. Allí, Varo ya sin ninguna esperanza, se suicidó en mitad de la batalla, citando los historiadores, que tuvo “Más valentía para morir que para luchar”.

Y aquí concluye la vida del gran gobernador de Germania, Publio Quintilio Varo, el cual “llegó entero a una provincia dividida, y salió descuartizado de una provincia unida”.

Años más tarde, el emperador Tiberio, enviaría a su hijo Julio Cesar Germánico, con un ejercito de más de 80.000 hombres, para derrotar a los germanos y recuperar las águilas de las tres legiones masacradas en Teutoburgo. Este general, y padre del futuro emperador Caligula, derrotó a Arminio en la que fuera la ultima batalla de éste, Idistaviso, después de una larga guerra contra el mismo, en la que Arminio ganó otras grandes batallas, entre la que está La Batalla de los Puentes Largos, donde de no ser por la poca paciencia del tío de Arminio, Inviomerus, el general romano Cecina y sus legiones, habrían sufrido el mismo destino que Varo y las legiones XVII, XVIII y XIX.

 

Arminio finalmente, murió en el año 21 D.C., envenenado por la familia de su esposa Thusnelda, la cual se casó sin el consentimiento de su padre y lider de los Queruscos, Segestes. Germania, seguiría hostil a la dominación romana, hasta el fin de los tiempos, lo que llevó a los romanos a cejar en su empeño, retirándose hacia las orillas del Rin y del Danubio. Me gustaría acabar esta aportación, con una cita de Tácito sobre Arminio:

“Nunca fue derrotado en combate,  su vida duró treinta y siete años, y su poder doce. Hoy, los pueblos bárbaros siguen cantando sus alabanzas”.

Colaboración del gran berserker germánico, Arminio Hardradæ para el grandiosísimo blog,  Historia o Leyenda en twitter.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.

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