Relaciones entre Roma y China 10


Este es un artículo de invitado de Jorge Menéndez Caunedo, @anacletvs

A menudo se cree que dos de los imperios más importantes de la historia, el chino y el romano, no tuvieron ningún tipo de contacto debido a la lejanía de estas dos civilizaciones antiguas, pero esto no es cierto. Hubo contactos entre las dos potencias, aunque escasos y la mayoría a través de intermediarios, y ambos imperios conocían de la existencia del otro, de forma vaga eso sí.

La principal conexión entre los distintos pueblos de la Antigüedad viene dada por el comercio, esa necesidad humana de intercambiar excedentes de productos autóctonos por productos escasos o inexistentes que son abundantes en otras regiones. Por eso, antes de explicar que tipos de relaciones y contactos hubo entre Roma y China en la Antigüedad, es necesario hacer un repaso sobre el comercio en la Antigüedad, incluso antes de la fundación de la propia Roma. Los pueblos mesopotámicos son clave en la relación comercial entre Asia occidental y oriental, pues desde el comienzo de la historia desarrollaron una actividad comercial muy intensa intercambiando productos con regiones tan distantes como Egipto y la India. La India, por su parte, además de comerciar con sus vecinos de occidente, entabló relaciones comerciales y culturales con China intercambiando productos y técnicas occidentales por productos chinos como la seda, que sería el producto más codiciado en Occidente. La seda llegó a tener un valor inmenso y su uso en Roma era símbolo de estatus social y ostentación. Llegó a ser tan codiciada que el rey visigodo Alarico pidió a cambio de levantar el asedio a Roma en 408 a.C. cuatro mil túnicas de seda y treinta mil libras de plata.

Con la instauración del imperio persa en el siglo VI a.C. y su expansión desde la meseta iraní, que lindaba con la India al este, hasta el mediterráneo, se estabilizaría y potenciaría el comercio entre la India, Mesopotamia y el Mediterráneo. A partir de las conquistas de Alejandro Magno y los posteriores reinos helenísticos se potenciaron las vías marítimas de comercio que iban desde el mar Rojo en Egipto hasta la India.

Con la aparición de la dinastía Han en China, justo cuando Roma libraba una guerra por su propia supervivencia contra Aníbal (finales del siglo III a.C.), se inició también un proceso de exploración de su entorno hacia el oeste, llevando cada vez más lejos a sus ejércitos y embajadas. Los chinos elaboraron mapas en los que China figuraba en el centro de un gran continente rodeado por un océano poblado de islas y se llamaban a sí mismos Imperio del Medio. Se veían así mismos como una gran civilización y guardianes de la cultura, acosados por los pueblos bárbaros que los rodeaban. Esta mentalidad es muy parecida a la romana, para los que Roma era la civilización y todos los pueblos que los rodeaba eran bárbaros, individuos despreciables sin cultura ni educación.

La seda era uno de los artículos más codiciados del imperio.

La seda era uno de los artículos más codiciados del imperio.

A mediados del siglo II a.C. los chinos, a través de los comerciantes y de sus embajadas a los pueblos de Asia Central, para favorecer el comercio con el oeste, tuvieron las primeras noticias sobre un reino muy lejano del que provenían los más valiosos productos que después de un largo viaje les llegaban a ellos. Aquel reino se llamaba Da Quin y no es otro que Roma. Estas embajadas y viajes al oeste se hicieron habituales y el explorador Zhang Qian le contó al emperador las noticias recibidas en los reinos de Bactria y Partia sobre aquel pueblo tan lejano. En el año 97 d.C.  el explorador Gan Ying llegó hasta el golfo pérsico donde recabaría información sobre Roma y de la que diría al emperador que tenía un territorio muy extenso lleno de ciudades amuralladas, que la gente común son granjeros, llevaban las cabezas afeitadas y que los reyes no son permanentes, sino que designaban al hombre más capacitado para ello y no se enojaban cuando eran depuestos. Esta claro que Ying no está describiendo al emperador, sino a un gobernador de provincia, probablemente de Egipto por su descripción de que las gentes iban con la cabeza afeitada.

Los romanos también tuvieron conocimiento de la existencia de la cultura China a través de los griegos, que llamaban a China Sinae, pero su escaso conocimiento de estos lugares tan lejanos hicieron que a menudo se confundiera Sinae con Sérice, la tierra de la seda, a cuyos habitantes llamaban “seres” y que eran un pueblo de comerciantes de la seda cercanos a China pero que provenían del mediterráneo oriental del que habían emigrado a principios del primer milenio antes de nuestra era. La primera mención que encontramos a los seres es escrita por el historiador griego Ctesias de Cnido en el siglo V a.C. resaltando de los seres su portentosa estatura y su longevidad, pues vivían 170 años o más. Es curioso que se refiriera a ellos por su longevidad, sobretodo si tenemos en cuenta que el mito de longevidad de los chinos persiste hasta nuestros días. Esta referencia a su longevidad no es la única, pues el geógrafo griego Estrabón (siglo I d.C.) cuenta que vivían 130 años. Con la expansión hacia el este de Roma, también se fueron intensificando los conocimientos y los contactos entre una y otra civilización.

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Mapa de las rutas de la seda. Fuente Jpvcartografia.com, autor: Juan Pérez Ventura.

El primer contacto oficial entre las dos potencias pudo ocurrir en el año 20 a.C. En una visita de embajadas asiáticas al emperador Augusto en la isla de Samos registrada por el historiador Floro “Los escitas y los sármatas enviaron embajadores buscando su amistad, los seres también y los indios”. Dada la confusión habitual que se daba en Occidente entre los seres y los chinos, no podemos afirmar que se trate de una embajada China y lo más seguro es que se trate de comerciantes de la seda. Así pues, el primer contacto oficial se sitúa en el año 166 d.C. En una delegación enviada por el emperador Marco Aurelio. Dicho encuentro fue registrado por los chinos, que llamaban a Marco Aurelio An-Toun, debido a su nombre era Marco Aurelio Antonino por haber sido adoptado por el emperador Antonino Pío. De estos dos emperadores se encontraron monedas en China, lo que verifica el contacto directo entre las dos potencias por aquella época.

Con la decadencia del Imperio romano en los dos últimos siglos de su existencia, la demanda de los lujosos y caros productos que venían de Oriente cayó en picado, provocando que se disminuyera el comercio que, además, era interrumpido por la situación de continuas guerras en el mediterráneo oriental. Así pues, con la decadencia de Roma se cortan los contactos entre estas dos grandes civilizaciones. Estos contactos, aunque escasos y superficiales, nos da una idea del poder del comercio, no solo como intercambio de objetos, sino como medio para obtener conocimientos sobre otros pueblos y culturas.

Jorge Menéndez Caunedo

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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