Pirro, el rey guerrero (I) 6


Durante la famosa reunión de Escipión “El africano” y Aníbal en Bitinia, se cuenta que el cartaginés en un hipotético podio de grandes generales puso a Pirro como segundo mejor, sólo detrás del propio Alejandro. Pero, ¿quién era Pirro realmente? sus hazañas (que son muchas) no han transcendido al nivel de otros generales de la antigüedad, quizá porque no perduraron o quizá porque no se detenía mucho tiempo en el mismo sitio. En todo caso es un personaje imprescindible de la antigüedad, y aquí en Historia o leyenda vamos a dedicarle una serie de tres artículos para que todos le conozcáis un poco mejor.

Pirro nació entre los años 319 y 318 a.c., su familia pertenecía a la misma estirpe que la de Alejandro Magno. Su padre era primo de la propia Olimpia, madre del conquistador del mundo. Ni no fuera suficiente con esta ensalada de genes, su familia presumía de descender de Neoptolemo, hijo del mismísimo Aquiles, héroe mítico de la guerra de Troya. Y como si de un verso de Homero se tratara, la vida de Pirro estuvo marcada por la aventura casi desde sus primeros días.

El padre de nuestro protagonista (Eácides) apoyó la causa de Olimpia después de la muerte del Magno, y como todos sabemos la cosa no acabó muy bien para ella. Los desafectos de Eácides derrocaron a éste y quisieron “purgar” al propio Pirro para que en un futuro no reclamara el trono. En una huida nocturna, los leales al rey escaparon con el todavía pequeño príncipe hacia la ciudad macedonia de Mégara. Perseguidos y casi acorralados llegaron al río que bordeaba la ciudad, los “guardianes” de Pirro vieron gente en la otra orilla y alzaron al pequeño para que les ayudaran a cruzar, pero la velocidad del caudal hacía imposible que les oyeran bien. Uno de los acompañantes de Pirro tuvo la idea de tallar con un clavo un mensaje en la superficie de una corteza de árbol, después la ató a una piedra y la lanzó a la otra orilla, así los lugareños les rescataron con una balsa improvisada y Pirro pudo ser salvado.

Busto del rey Pirro.

Busto del rey Pirro.

Los siguientes años los pasó en la corte del rey Glaucias en Iliria, él le proporcionó protección hasta los doce años, edad a la que volvió a su Epiro natal para tomar posesión de la corona. Las fuentes cuentan el porte regio que tenía, pero más por lo temible que por lo majestuoso. Siendo todavía muy joven, apenas diecisiete años tomó parte en la famosa batalla de Ipso a favor de Demetrio donde destacó por su arrojo y valor, buscando el combate en primera fila y a cuantos enemigos le saliesen al paso, hecho que no pasó inadvertido por ninguno de los contendientes. En la posterior entrega de cautivos, Pirro se ofreció voluntario para viajar a Alejandría y ser rehén amistoso en la corte de Ptolomeo. El faraón observó el desparpajo del joven epirota en las lides castrenses, destacaba tanto en la palestra como en la caza. Tanto gustó a los alejandrinos que se casó con Antigona, hija de Berenice (reina consorte) de un matrimonio anterior al de Ptolometo.

Reforzado en prestigio, volvió a Epiro escoltado por tropas del faraón dispuesto a derrocar a Neoptolemo, rey que ocupaba actualmente el trono y que no le temblaba el pulso a la hora de castigar a sus súbditos. Pero para no agitar más la situación política de Grecia se llegó a un acuerdo para que ambos gobernaran. Aunque Grecia no destacaba por mantener mucho tiempo los acuerdos de paz, y en una festividad dedicada a Zeus, Mirtilo, copero real de Pirro fue “seducido” para pasarse al bando de Neoptolemo, la idea era envenenarlo y quitar de en medio a ese joven tan carismático antes de que contara con más apoyos.

Neoptolemo viéndose ya como único rey, se dedicó contar su plan en todas las tertulias y simposios con poca cautela, con lo cual Pirro se enteró y como las indiscreciones se pagan caras en palacio, el epirota acabó con él en un sacrificio público. Pirro ya contaba con el apoyo de muchos de sus súbditos y no le costó justificar su acción preventiva, contaba con sólo veintitrés años y ya era dueño todo Epiro.

Pronto le llegaría una nueva oportunidad de medirse contra las demás potencias en ciernes. Alejandro, hijo de Casandro, se enfrentaba contra su hermano Antípatro por el reino de Macedonia, los contendientes buscaron apoyos externos y Alejandro pidió ayuda a Demetrio y a Pirro, que accedió a cambio de algunos territorios occidentales de su reino. El problema fue que Demetrio no se iba a quedar de brazos cruzados mientras Pirro se anexionaba territorios, y tomó cartas en el asunto. Lo más fácil era deshacerse de su anterior aliado Alejandro y autoproclamarse rey, esto no hizo más que crecer la animadversión entre Pirro y Demetrio.

Demetrio decidió dar el primer paso e invadió Etolia dejando allí una numerosa guarnición al mando de un tal Pantauco, el rey cogió al resto de sus fuerzas y se dirigió hacia el Epiro. Pirro enterado del movimiento, reunió rápidamente a su ejército y le salió al encuentro, pero tomaron caminos diferentes y pasaron de largo el uno del otro. Demetrio se encontró sin oposición a su llegada y asolo Epiro a su antojo, mientras tanto Pirro llegó a Etolia y se enfrentó contra Pantauco.

Pirro hacia el combate, ilustración de Johnny Shumate.

Pirro hacia el combate, ilustración de Johnny Shumate.

Plutarco no proporciona cifras pero si comenta lo encarnizado del combate, también comenta que en lo álgido de la batalla Pirro y Pantauco se enfrentaron cara a cara en un combate épico, y aunque el rey de Epiro fue herido, éste le pudo asestar dos terribles golpes a su oponente en la pierna y el cuello, de hecho Pantauco pudo salvarse gracias a la acción de su escolta personal. El resto del ejército de Pirro al ver el arrojo de su rey, cargó como uno solo haciendo huir despavoridos a los macedonios y capturando 5.000 de ellos, este dato nos da una idea de la magnitud del enfrentamiento. Los propios macedonios, sobre todo los más veteranos, comentaban la semejanza en la forma de combatir de Pirro a Alejandro Magno, mejor caer ante un héroe que ante un cualquiera.

Después de celebrar la victoria y la restitución de su reino, Pirro se enteró que Demetrio se encontraba gravemente enfermo, era una oportunidad que no podía dejar escapar, y se lanzó a una pequeña campaña de saqueo para debilitar al macedonio. Ante el peligro, Demetrio sacó fuerzas de donde no había y salió a por Pirro que ya se retiraba con el botín, aunque por desgracia en la huida perdió a todos los rezagados camino de Epiro. Pero se libró de la ira de Demetrio, ya que, lo que éste realmente anhelaba era unificar el antiguo imperio de Alejandro bajo su gobierno, por lo tanto firmó una rápida paz con Pirro y volvió su mirada hacia el este, avivando de nuevo el avispero del mediterráneo oriental.

Los preparativos de Demetrio desencadenaron los movimientos de los demás reyes, Ptolomeo embarcó su ejército y se dirigió hacia las costas griegas, mientras que Lisímaco atacó por Tracia, cerrando una especie de cepo en torno a Macedonia. Pirro fue instado por los diádocos contrarios a Demetrio a que rompiera su acuerdo y lo atacara, como podéis imaginar no pudo resistirse y avanzó atacando la zona de Berea. Dice la leyenda que esa misma noche soñó con Alejandro Magno, y que éste postrado en una cama le ofreció ayuda, Pirro extrañado le preguntó: ¿Pero cómo, Oh rey, podrás ayudarme en tu estado?, a lo que su pariente deificado contestó: Con mi nombre.

Escultura de Pirro ataviado como Ares.

Escultura de Pirro ataviado como Ares.

Convencido de que su sueño era premonitorio, tomó Berea y se posicionó allí con su ejército. Demetrio, que tenía que enfrentarse con reyes a su juicio más poderosos y con ascendencia macedonia, pensó que sería más fácil para su ejército combatir contra un rey extranjero como era Pirro, bueno eso pensaba él. La fama de Pirro ya era más que conocida y gran parte del ejército macedonio lo veía como el sucesor natural del Magno, sus cualidades guerreras y su benevolencia con los cautivos y prisioneros ya era una garantía para su prestigio. Aprovechando la situación, Pirro envió espías al campamento enemigo para terminar de convencer a los indecisos, y Demetrio cada vez más asustado temía realmente por su vida, no le quedó más opción que huir disfrazado para no caer en manos enemigas o algo peor.

Pirro acudió al campamento ataviado como un dios y luciendo un yelmo con cuernos de macho cabrío, los macedonios le aclamaron como su nuevo rey. Pero no iba a ser todo gloria y pétalos de rosa, Lisímaco no estaba lejos y comandaba un ejército temible, por supuesto también quería la parte que le correspondía, y de nuevo Macedonia se dividió en dos, ya que Pirro sabía que la euforia del momento pasaría y lo que menos le apetecía era una guerra abierta contra Lisímaco, Seléuco o Ptolomeo. Hizo un viaje a Atenas para hacer un sacrificio a la diosa de la ciudad por sus nuevos territorios y títulos, pero ¡ay!, Grecia tenía la costumbre de cambiar la gloria por miseria y cuando Demetrio desapareció de escena, Lisímaco se volvió contra Pirro y le arrebató con suma facilidad lo que con suma facilidad había conseguido él. La cuestión es que no dejaba de ser un rey foráneo y no tenía la fidelidad absoluta de sus territorios en Macedonia, no se arriesgó, había conseguido botín, prestigio y algunos territorios nuevos, ya habría sitios que conquistar y anexionar a su reino.

Y Ares le concedió su deseo, en la Magna Grecia (sur de Italia), los tarentinos tenían problemas con una ciudad situada en el Lacio, que había sometido al resto de ciudades vecinas y amenazaba con extenderse hacia el sur. Esta ciudad se llamaba Roma, y era un bocado demasiado apetecible para Pirro, una nueva aventura que le daba la llave de un territorio de conquista para él solo, pero esto lo veremos en la próxima entrega sobre la vida de éste gran rey y general.

 

Bibliografía y fuentes:

Plutarco, Vidas paralelas.

Isaac Asimov, Historia de la república romana.

 

 

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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6 Comentarios en “Pirro, el rey guerrero (I)

  • Haemin

    ¿Podríais poner una letra más oscura o un fondo que contrastase más con la fuente? Es un poquito incómodo leer así.

    Muy buen trabajo de cualquier manera. Muchas gracias. Voy a por la siguiente entrada.

     
    • Rober Autor

      Hola Haemin,la verdad es que el tema de wordpress que utilizo no me permite ponerla más oscura, estoy buscando algún plugin que lo arregle. De todas formas me alegro mucho de que te guste el contenido, muchas gracias.

       
    • Rober Autor

      Muchas gracias Nestor, desde luego Pirro es un personaje fundamental de la antigüedad al que no se le da tanta “coba” como a otros, la segunda entrega está casi terminada, en breve podrás leerla. Gracias de nuevo por tus palabras, un saludo.