Novelview 2, Santiago Castellanos


Hoy tenemos en novelview a uno de los autores estrella de este 2015, su novela “Barbarus, la conquista de Roma”, es uno de los libros que deberían ocupar un espacio en nuestra biblioteca.

Se trata de Santiago Castellanos, doctor en historia por la universidad de Salamanca, profesor de historia antigua en la universidad de León. Una eminencia en la época del bajo imperio romano o antigüedad tardía, que ha dado conferencias en universidades tan prestigiosas como Oxford o Cambridge y ha realizado ensayos para otras muchas instituciones académicas, artículos para revistas, vamos, un lujo tenerle aquí.

Antes de que empecemos con la entrevista quiero dejaros el enlace a la reseña de la novela que ya publiqué el mes pasado. BARBARUS.

Y ya no os hago esperar más, os dejo la entrevista.

Hola Santiago, antes de nada quisiera agradecerle que desde Historia o leyenda nos permita conocerle un poco más con esta entrevista.

P. ¿Cuándo y por qué decidió dar el salto de los ensayos históricos a la novela?

R. Hace aproximadamente seis años, charlando sobre un posible ensayo para la editorial, surgió esta posibilidad sobre la base de algunas ideas previas. De aquellas ideas surgió Martyrium, la primera novela, que vio la luz dos años después (2012), y ahora ha aparecido BARBARUS.

P. “Barbarus” está ambientado en la antigüedad tardía, periodo en el que es más que experto, ¿hablamos de romanización de los bárbaros, o de germanización del imperio?

R. La pregunta está muy bien enfocada. Los bárbaros tenían mucho más de romanos de lo que suele pensarse. Llevaban siglos comerciando con Roma, asumiendo su lenguaje simbólico y político, emulando sus instituciones e incluso su religión. Como cuento en BARBARUS, los godos se convirtieron a una de las variantes del cristianismo, el arrianismo, justo antes de entrar en el Imperio, por motivos políticos. Era la misma religión que profesaba Valente, el emperador de las provincias orientales que les dio el permiso para cruzar el río. Ese paso del Danubio que he intentado reproducir en la novela con toda su crudeza, con detalles que son ciertamente históricos, y que tristemente están aún de actualidad.

P. El mundo actual pasa por momentos delicados, ¿cree que existen paralelismos con la Roma del bajo imperio?

Lo decía ahora. Probablemente el más llamativo es el de la situación de los inmigrantes que se agrupan por miles en las fronteras de Macedonia, en las barcazas que llegan a Sicilia o a España, en las verjas de Melilla… La desesperación por el mundo vivido y la esperanza por el mundo supuestamente mejor está en el adn del ser humano, en términos históricos claro. Pero hay muchos más: la multiplicación del gasto público, el engrosamiento de la administración, gastos superfluos, la quiebra del sistema político y financiero, la crisis de las clases medias, polarización social, dominio de unos pocos sobre las masas, diferentes civilizaciones y culturas en tensión… ¿Nos suena, verdad?

P. Dago y Eldes son los protagonistas de “Barbarus”, ¿se siente más identificado con la bondad de Dago o con el carácter de Eldes?

R. Ja ja… Hace usted preguntas muy certeras y agudas. Y ha entendido muy bien a los dos personajes, se lo agradezco de veras. Sí, Dago encarna cierta pusilanimidad, pero también esa bondad a la que usted se refiere. Es un godo digamos de base. Sin embargo, Eldes asume la energía de sus ancestros, pertenece a la aristocracia goda. Sabemos que estos grupos transmitían a sus hijos sus cuentos, sus leyendas, para que se justificara el dominio de unas familias sobre otras. He tratado de contarlo de modo ameno y literario en el personaje de Eldes y en su especial relación con su hijo. O, por ejemplo, el lector se encontrará en las primeras páginas del libro a los niños jugando, rememorando en el campo las supuestas hazañas de sus ancestros. Científicamente llamamos a eso Traditionskern, “Núcleo de tradiciones”. Son esos cuentos que pasaban de generación en generación. Eldes encarna esa idea, la del orgullo aristocrático de las familias poderosas entre los godos que transmiten un pasado que ellos entienden como glorioso. Termino la respuesta: Me quedo con Dago.

Portada de la novela.

Portada de la novela.

P. Gracias a Lucía Luengo (Ediciones B) tuve la oportunidad de leer “Barbarus”, francamente me encantó, ¿qué ingredientes ha de tener una novela para no convertirse en una tesis?

R. Ya que la menciona, vaya desde aquí mi agradecimiento a Lucía Luengo, excelente editorial y gran persona, es un lujo poder trabajar con ella. La novela debe entretener. Yo escribo ensayos históricos, hasta ahora unos ocho, y preparo otro para la Universidad de Pennsylvania, y desde luego se trata de otro tipo de libros. En ellos se sintetiza el estado de la cuestión científico sobre un tema y se aportan hipótesis. La novela histórica es otra cosa, otro camino. Mis novelas quieren entretener. Así de claro. Pero además deseo que el lector aprenda. Supongo que el lector de novela histórica quiere asomarse a la época sobre la que lee. La novela es una ventana a esa época. Selecciono temas que me parecen cruciales de la época romana y de la crisis del Imperio y se los proyecto al lector pero sobre la base de la vida de los personajes, de sus sentimientos, de sus padecimientos, de sus placeres…

P. Su primera novela, “Martyrium”, tiene como uno de sus protagonistas al emperador Constantino, ¿fue un gran estadista o solo un oportunista que se “subió al carro” del cristianismo?

R. Estoy disfrutando esta entrevista, ciertamente. Podríamos estar hablando horas sobre Constantino. Le dediqué un ensayo en 2010 en la editorial Sílex. Hay muchos perfiles posibles de Constantino. Algunos, los cristianos más convencidos, lo adoran, en algunas iglesias orientales de hecho es considerado un santo. Otros lo odian. Los paganos, por ejemplo, le consideraban el origen de la ruina de Roma. Basta leer a Zósimo, que recupera hacia el 500 textos antiguos de Eunapio de Sardes. O su sobrino Juliano, el mal llamado “Apóstata” (digo mal llamado porque no se puede ser apóstata de algo en lo que en realidad no se cree), Juliano, digo, lo detestaba, yo creo que odiaba a su tío. Lo que sucede es que mientras vivieron los hijos de Constantino (sus primos) tuvo que callar y disimular, pero cuando se convirtió en emperador… Trató de revertir la situación. Intentó acabar con la hegemonía de los obispos, pero ya era tarde. Y además murió en el frente militar contra los persas. En fin, Constantino supo ver que para destruir la Tetrarquía, que es lo que hizo en los campos de batalla, primero en Occidente (312, batalla de Puente Milvio junto a Roma), luego en Oriente (324), necesitaba una religión única, para buscar su gran objetivo: un Imperio, un emperador, con un solo Dios. Y, en parte, lo consiguió. Lo que no calculó es que dentro del cristianismo había una enorme variedad de creencias, no era una religión única, sino con múltiples interpretaciones, a veces enfrentadas entre sí. Y de aquello vino el intento de unificar todo en una sola religión (concilio de Nicea, 325), que es la base del catolicismo actual. Pero fue un fracaso porque las otras variantes terminaron por rebrotar. La Antigüedad tardía y la Alta Edad Media están repletas de lo que unos a otros se lanzan como “herejías”… Apasionante, ¿verdad? Pero no quiero aburrir más a sus lectores.

El autor de la novela Santiago Castellanos.

El autor de la novela Santiago Castellanos.

P. La época tardío-romana es menos popular que el principado, sin embargo está llena de personajes muy interesantes, ¿nos podría decir su favorito?

R. Ésta sí que es difícil. Si le digo la verdad, será por mi profesión científica, de historiador universitario, no suelo tener grandes fascinaciones por los personajes históricos. Más bien al revés. Esto es un poco íntimo, me da cierto pudor decirlo, pero es verdad. Será porque de tanto estudiar estos siglos no salvo a casi nadie. Como otras épocas de la Historia, hay una lucha por el poder. Prefiero personajes de otras épocas. Admiro a Churchill, y, entre nosotros, especialmente a su madre, Lady Randolph Churchill, de nombre de soltera Jenny Jerome, que por cierto era de ese maravilloso “barrio” que es Brooklyn y que inventó el Manhattan, y si usted es aficionado a los cócteles como yo, estará de acuerdo conmigo. Volviendo a lo que estábamos hablando, que pierdo el hilo… No tengo ninguna simpatía por Constantino, pero hay que reconocerle, como a Augusto trescientos años antes, su inteligencia y estrategia política. Si lee usted las crónicas, las cartas de la época, los concilios… es muy muy difícil simpatizar con alguien. Entre los perdedores, uno de ellos es Hermenegildo, que no sólo fue derrotado en el siglo VI tras intentar hacerse con el reino visigodo de Hispania, sino que su padre, Leovigildo, y su hermano, Recaredo, lo hicieron matar y, lo que es no sé si peor, pero sí muy penoso, tejieron una red de mentiras sobre lo que realmente había pasado. Pero ésa es otra Historia… En general, los esclavos, los campesinos, los libertos, eran la masa de la población en esos siglos, y es imposible no simpatizar con ellos porque, además, apenas aparecen en nuestras fuentes salvo como una masa difícilmente localizable y sometida al arbitrio de quienes se consideraban sus dueños, domini. Fue una época terrible en cuanto que la gente lo pasó muy mal, y los poderosos encontraron vía libre para tejer redes de patrocinio y dominio sobre los demás.

P. Para los que quieran adentrarse en este periodo, ¿Qué libro recomendaría a la comunidad de Historia o leyenda?

R. Hay tantos… Me voy a centrar en ensayos, para que amplíen información y se decanten por lo que más les interese. La caída del Imperio romano, de Peter Heather, o La caída de Roma, de Bryan Ward-Perkins, son buenísimos, hechos por brillantes colegas, y traducidos al español. Se centran más en aspectos políticos. Para quien le interese la histórica económica y social, la obra maestra de nuestro tiempo es la de Chris Wikcham, un libro muy voluminoso y que se titula Framing the Early Middle Ages pero que curiosamente ha sido traducida, y hablo de memoria y me puedo equivocar, como Una nueva historia de la Alta Edad Media. Un libro muy breve, pero igualmente esencial, es El mundo de la Antigüedad tardía, de Peter Brown, acaso el historiador vivo más influyente en el estudio de la religión cristiana y su relación con el poder romano y los reinos bárbaros, como Chris Wickham lo es para las estructuras sociales y económicas.

P. En otros países, como Reino Unido, la novela histórica tiene muchos adeptos, en España parece que somos menos, a pesar de la calidad de los autores, ¿a qué cree que se debe?

R. El Reino Unido es el caso que mejor conozco por motivos académicos. Bien, tiene usted razón, pero algo está cambiando. La novela histórica tenía muy mala prensa en España, incluso aún la tiene para algunos. Es cierto que ha proliferado mucho libro de consumo ligero, sin rigor, pero esto ha cambiado absolutamente. Hace ya años que los grandes autores españoles avanzan con gran éxito entre el público. Por citar solamente unos pocos, Santiago Posteguillo, Sebastián Roa, Gabriel Castelló, José Calvo Poyato, Carlos Aurensanz, Blas Malo, entre otros grandes autores, son apuestas seguras y el público lo ha comprobado. La novela histórica goza de muy buena salud en España. Estoy seguro.

P. ¿Autor que no se cansa de leer?

R. Si cito a mis clásicos académicos, en fin, quizás no es lo que se espera que diga en esta entrevista. Recurro constantemente a Tácito, a Amiano Marcelino, a Agustín, a Isidoro, a tantos otros… Pero, saliéndonos de la ciencia, y en literatura en general, desde luego Baroja. Será por influencia de mis años de infancia, pero sigo en la misma idea. Y hay tantos… García Márquez, Dickens, son algunos de mis preferidos. Los que le he citado arriba, en novela histórica; me entusiasma la novela negra, en especial Vicente Garrido y Nieves Abarca, he leído su reciente trilogía completa, también en novela negra, y por ceñirme a autores españoles y no sólo a la gran maestra y recientemente fallecida P. D. James, me gusta también Domingo Villar, y me rindo ante Mikel Santiago. Es difícil escribir con la soltura, claridad, con la que Mikel aborda sus novelas, con elementos, en mi opinión, tanto de thriller como de novela negra, es genial. Su reciente obra, El mal camino, es una maravilla de guion, escritura y capacidad de enganche con el lector.

P. Para finalizar, ¿Algún proyecto en mente para su próxima novela?

R. Bueno, ahora mismo esto está en plena ebullición, le explicaré. Me contrata para un puesto científico la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), una de las más potentes, para varios meses del año 2016 (luego me reincorporaré a la Universidad de León), y además tengo que escribir un libro para la Universidad de Pennsylvania sobre la España visigoda. Ahora mismo esto, además de las charlas, que tengo ya varias comprometidas en Inglaterra y Estados Unidos, ocupan mi cabeza al máximo. Pero no descarto en absoluto que haya ahí, en el fondo de la cabecita, ciertas ideas que se abran paso para un futuro, de nuevo en este apasionante mundo de la novela histórica. De hecho, ya empiezan a asomarse…

Permítame que le felicite por su blog, por su difusión en internet, quedo a su disposición y a la de sus lectores.

Para finalizar el artículo, agradecer enormemente a Santiago por su disposición y por brindarnos esta grandísima oportunidad a Historia o leyenda.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.

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