Mitra, el dios de las legiones. 4


Por todos es conocido que una de las mayores virtudes romanas fue su capacidad de “absorber” conocimientos de otros pueblos y modificarlos para su propio beneficio o disfrute. Hay numerosos ejemplos, como el gladius, adoptado de las tribus de Hispania, la cota de malla, copiada a los celtas, y un largo etc., El apartado religioso no iba a ser menos, y desde los primeros tiempos de su existencia los romanos adoptaron deidades de otros pueblos con los que iban interactuando. Primero los etruscos por cercanía, posteriormente añadieron el panteón griego al suyo pero con sus propios nombres y mitos, y según se expandían por el mediterráneo nuevas deidades se añadían a las muchas que ya tenían su hueco en la ciudad de las siete colinas. Uno de estos dioses orientales era Mitra, una divinidad que por entonces ya era milenaria y que calaría hondo en uno de los estamentos más importantes del imperio: las legiones.

Aunque el origen de Mitra es indo-iranio, podemos diferenciar tres vertientes de la deidad. Primero vamos a tratar con su versión más oriental, la que aparece en los textos sagrados protohindúes más conocidos como los Veda. Aquí Mitra es parte de los dioses que representan la ley y el orden cósmico, llamados Aditya, su destino va unido al dios Varuna que es su hermano gemelo, y juntos representan la dualidad del hombre y las fuerzas de la naturaleza. Mientras que Mithra es la luz, el día y la amistad, su hermano encarna la oscuridad, la noche y la violencia, aunque en este caso no se trataría del bien y del mal si no del equilibrio entre fuerzas que tienen que coexistir. Algunos de los apelativos que se le otorgan a Mitra son: el que protege la ley y por lo tanto la justicia, siempre vigilante con ojos abiertos, el que ayuda y sostiene a los hombres en los momentos en que le necesitan, relacionándole también con el culto al fuego.

Su versión persa también viene acompañada de otras deidades, en este caso Mitra sería hijo del dios supremo Ahura Mazda, formando parte de las fuerzas luminosas que se encuentran en perpetua disputa con la fuerzas de la oscuridad lideradas por Ahriman, dios contrapuesto a Ahura Mazda. En esta versión del Avesta (Himnos sagrados persas que cuentan su mitología), Mitra es un dios de la luz, omnividente, opositor y vengador de la justicia y todo lo que desequilibre el orden del bien. Siempre relacionado con el sol, la propia raíz etimológica Mehr significa en persa amor, amistad y sol.

Bajo la influencia de estos dos pueblos, el culto a Mitra se había extendido desde el Indo hasta Anatolia, pero la aparición del profeta Zoroastro minó en gran medida la importancia del dios, bueno de él y de todos los demás dioses Persas, pues para Zoroastro sólo había un dios supremo, y éste era Ahura Mazda, los demás quedarían relegados a un segundo plano o a desaparecer directamente. Esta situación perduraría hasta el declive de la dinastía Aqueménida y la irrupción de los griegos de la mano de Alejandro Magno. La importancia de Mitra fue restaurada y comenzó a “occidentalizarse” por los helenos que le dieron un aire mistérico relacionado con sus propios dioses solares Helios y Apolo.

Mitra representado como Sol Invictus.

Mitra representado como Sol Invictus.

Pero no sería hasta el siglo I a.c. que su expansión comenzara a propagarse por la mortecina república romana. Las diferentes campañas en oriente próximo y los combates contra los piratas cilicios fueron el comienzo de un culto al que llegaría su cenit unos tres siglos después. Mitra ya no aparece como parte de un panteón con otros dioses, en su vertiente romana será el único e invicto dios con su propia historia mitológica, que os esbozaré a continuación.

Mitra nació de una roca (petrogenia) el día 25 de diciembre, llegó al mundo completamente adulto tanto física como mentalmente, portaba una antorcha en una mano y una daga larga en la otra, y en la cabeza un gorro frigio, este gorro representaba la libertad en Roma, todos los esclavos manumitidos se dirigían al foro para tocar el gorro frigio de la estatua que allí se encontraba para ratificar su libertad ante los dioses. La daga y la antorcha representaban la fuerza y la inteligencia, atributos que tendría que utilizar para desempeñar su tarea divina.

El primero de sus milagros fue hacer manar agua de una roca a la que había disparado con una flecha (o una piedra, según las fuentes), simbolizando en este acto que la vida surge de la propia tierra, madre de todo. Probablemente la “tarea” más famosa que se conoce de Mitra es la llamada tauroctonía, ya que la mayoría de las representaciones que aún se conservan del dios es mostrando este pasaje de la vida de la deidad. Un día Mitra recibió la visita de un cuervo con un mensaje del mismísimo sol, su deber era encontrar al toro primigenio y darle muerte en una gruta designada por el astro rey. Mitra tuvo sus dudas, pues era de carácter benévolo y dar muerte a otro ser vivo incluso más antiguo que él le creaba malestar, no obstante, el cuervo le dijo que era un deber sagrado ineludible (Fatum) y Mitra se encaminó a realizar su trabajo.

Mientras buscaba al toro, Mitra tuvo que sufrir penalidades y ayuno en el desierto durante cuarenta días (¿os suena?), finalmente encontró al gigantesco toro en un prado paciendo tranquilamente. Mitra intentó someterlo por la fuerza, pero fue incapaz de darle muerte por sus propios medios, así que se subió a su lomo para intentar domesticarlo, pero tampoco tuvo éxito. Decidió entonces asirle por los cuernos con la intención de agotarlo y después de recorrer todo el orbe sujeto a la bestia ésta cayó desfallecida. Con la mole cargada sobre sus hombros, Mitra se dirige a la cueva donde debe dar muerte al toro, el camino de vuelta es todavía más tortuoso y agotador, pero Mitra debe cumplir su tarea pese al sufrimiento (¿no os recuerda un poco al vía crucis?).

Una vez en la gruta, Mitra busca al sol, mira alrededor pero no le encuentra, confundido Mitra se vuelve a plantear la finalidad de su cometido. Angustiado por quitar una vida, por fin, decide confiar en su cometido y rebana el cuello del toro con su daga larga. En vez de sangre, del toro empiezan a brotar frutos, cereales, hortalizas y todas las viandas que se puedan cosechar, Mitra por fin entiende su tarea y el siguiente tajo lo hace en el aparato reproductor del toro, del cual manan todas las especies animales domesticables. Un lobo y una serpiente se acercaron para ver el sacrificio, según expertos en teología y filosofía representarían la humanidad y la sabiduría respectivamente. Pero hubo un tercer visitante, un escorpión se acercó y pico los testículos del gigantesco toro, entonces, toda la vida dejo de fluir, por supuesto esto representa la muerte que inexorable llega a todo el mundo.

El sol entonces se dirige de nuevo a Mitra y le dice que han de comer la carne del sacrificio en un prado cercano. Con la ayuda del lobo y la serpiente, Mitra trocea el toro y lo llevan al lugar requerido, al empezar la cena el sol se presenta ante Mitra y le coloca una corona llena de sus rayos y se arrodilla ante él. Al ocaso terminó el banquete, entonces entendiendo que su ciclo como dios sol llegaba a su fin, Mitra ascendió a los cielos montado en un carro en llamas en dirección a poniente, hasta un nuevo amanecer.

Representación de la Tauroctonía. Museo británico de Londres.

Representación de la Tauroctonía. Museo británico de Londres.

Basado en este principio de luz contra oscuridad, de justicia divina, que precisamente era la forma de cómo se veía Roma así misma (Roma era la luz y debía llevar esta luminosidad al resto del mundo aunque fuera por la fuerza) es normal que los legionarios se sintieran atraídos por esta deidad que además de su carácter mistérico les hacía pertenecer a un “club” privado en el que no todo el mundo podía entrar. Sus ritos eran secretos, y se celebraban en una gruta o cavidad excavada en la tierra para conmemorar la petrogenia, el culto era bastante parecido (siempre manteniendo las distancias, no olvidemos que era una religión mistérica) a los de una eucaristía cristiana, reproduciendo la cena anterior a su marcha hacia los cielos. Otra parte muy interesante son los siete niveles diferentes a los que podían pertenecer los devotos y que simbolizaban el camino hacia su propia alma, superando cada uno de ellos llegarían a ser más virtuosos y justos, como el propio Mitra.

El primer nivel se llamaba corax, el cuervo, que era el mensajero del sol. Para iniciarse en este primer peldaño, al iniciado se le bautizaba con agua para purificar sus pecados (¡más coincidencias!) y dejar atrás el mundo terrenal para adentrarse en el espiritual mientras repetía una oración. La labor de los corax en sus ritos era la de servir e incluso los niños podían pertenecer a este estrato.

El siguiente nivel era el de Nymphus, el novio. Como su nombre indica, el devoto se convertía en el novio de Mitra y juraba cumplir celibato hasta cambiar de grado. Para este ritual el iniciado ofrece una copa de agua simbolizando su amor por Mitra. Otra característica curiosa es que durante el culto portaban un velo y una lámpara que significaba su incapacidad de ver la luz de la verdad.

El tercer peldaño lo ocupaban los miles, los soldados. Para este rito, el suplicante se encuentra desnudo y con las manos atadas, sus superiores le colocan una corona y posteriormente le cortan las ataduras, en ese momento el iniciado se la retira y exclama: ¡Mitra es mi única corona! Poco a poco el ascenso espiritual va siendo más complejo, en este caso, el sujeto se niega a si mismo las cosas terrenales como riqueza y ego, para avanzar en su camino a la iluminación.

El siguiente nivel se considera el primero de los superiores, Leo, el león. El compromiso con la comunidad en este nivel ya es total, en el, se procede a purificar las manos y la boca del neófito con miel, ya que el agua está reservada para niveles inferiores, en este nivel ya se pertenece al fuego purificador. En el culto dominical los leo son los encargados de cuidar el fuego sagrado y llevar la comida al altar donde tomarán parte de la cena con los distintos grados superiores.

Mitreo situado bajo la iglesia de San Clemente, Roma.

Mitreo situado bajo la iglesia de San Clemente, Roma.

El quinto nivel recibe el nombre de Perses, persa. De nuevo el devoto es purificado con miel, pero esta vez se le entrega una daga larga que representa la del propio Mitra al sacrificar el toro. Con ella el iniciado se compromete a destruir sus bajos instintos y aspectos más oscuros de su ser.

Ya nos encontramos en el sexto nivel, el de Heliodromo, corredor del sol. Sus atributos son los mismos que el del astro rey, corona de rayos, antorcha y látigo, su función es la de representar al sol junto a Mitra en la cena, su vestimenta siempre era roja, del color del sol y la sangre.

Finalmente nos encontramos con el rango superior del culto, Páter, padre. Personifica a Mitra y dirige todo el culto incluidas las iniciaciones de todos los niveles, también viste de rojo pero con las mangas amarillas, porta al igual que Mitra el gorro frigio y además un bastón y una hoz como símbolo de su estatus superior, muy parecido a un obispo ¿no creéis?

Desde el siglo I hasta su punto más álgido en el siglo III, el mitraismo se expandió por todo el imperio encontrando simbología y mitreos desde Siria, pasando por Dacia, Germania incluso en el muro de Adriano. El emperador Aureliano rebautizó la deidad como Sol Invictus y le dedicó un templo. Otros emperadores como Diocleciano y posteriormente Juliano también eran devotos de la deidad solar, incluso el emperador Constantino antes de convertirse al cristianismo el mismo día de su muerte había venerado a Mitra.

Pero como todos sabemos después de la muerte de Constantino el cristianismo se afianzó con increíble rapidez hasta que el emperador de origen hispano Teodosio “El grande” finalmente la declaró religión oficial del imperio romano, pero bueno eso como sabéis, es otra historia.

Bibliografía y fuentes:

Carlos Diego, Mitra a lo largo de la historia.

Israel Campos Méndez, Mitra, Los orígenes de su culto anterior al romano.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


Deja un comentario

4 Comentarios en “Mitra, el dios de las legiones.

  • Daniel

    Fantástico tu post como siempre!!
    Sólo un par de cosas, siempre ha sido de sexo masculino? Tenía entendido que en sus inicios no era representado con ningún sexo o si lo hacían era como del sexo femenino mientras su gemelo era masculino.
    Y segundo, otra coincidencia con el cristianismo es la subida al cielo en un carro de fuego como varios profetas judeocristianos (Ezequiel y Elías) fueron arrancados de este mundo y llevados ante la presencia de Dios.
    Gracias!

     
    • Rober Autor

      Hola Daniel!, es cierto que en los veda tiene un hermano gemelo que es Varuna, quizás en alguna versión del mismo Mitra pueda aparecer como fémina, pero en su versión romana siempre es masculino, de hecho las mujeres no podían pertenecer o mejor dicho practicar el mitraísmo. Los paralelismos con el cristianismo son claros, hoy en día se da por sentado que la procedencia de muchas festividades provienen del nuevo testamento cuando en realidad son fiestas paganas cristianizadas para que el pueblo romano no tuviera dificultad de adaptación al credo judeocristiano como su nacimiento o la fecha de la propia pasión. Como siempre te agradezco tu fidelidad Daniel, un abrazo.