Maratón, Atenas muerde a Persia


Este es un artículo de invitado de Antonio López López, @Nvmatinvs.

Antecedentes y momentos previos a la batalla

Cuatro años después del final de la revuelta jónica, en el verano del 490 a.C. una flota persa partió desde Cilicia, conquistó las islas Cícladas y posteriormente la isla de Eubea. Luego tomaron e incendiaron Eretria como represalia por haber enviado cinco de sus naves a apoyar la revuelta jónica. Los supervivientes fueron enviados a Persia para venderlos como esclavos.

Finalmente la armada persa desembarcó en la costa de la Ática Oriental, a poco más de 40 kilómetros al norte de Atenas, aconsejados por Hipias, el tirano expulsado de Atenas. Acamparon en la llanura de Maratón.

Hipias había recomendado este lugar a Datis y Artafernes porque estaban protegidos por un pantano y era un lugar idóneo para usar la temible y efectiva caballería persa. Los medos esperaban tener una victoria fácil y auguraban una rápida retirada griega al ser inferiores en número.

Atenas era consciente del grave peligro que corría y movilizó un ejército de 10000 efectivos, 1000 por cada una de las 10 tribus áticas. Platea aportó entre 600 y 1000 soldados más.

Los atenienses no disponían de flota y sabían que tenían que hacer frente a los medos en tierra firme, donde tendrían alguna posibilidad de rechazarlos.

Había diez estrategos griegos (uno por cada tribu) y Calímaco era el comandante en jefe del ejército, pero la dirección efectiva de las operaciones fue encomendada a Milcíades II el joven, que ya había participado activamente contra los persas durante la revuelta jónica y conocía sus tácticas.

Milcíades dudó de si las intenciones de los persas eran marchar directamente sobre Atenas. Tomó una decisión audaz pero que comprometía la seguridad de Atenas, ocupar los altos de dominaban la llanura de Maratón dejando a Atenas desguarnecida. Los persas no esperaban encontrar resistencia tan pronto y les sorprendió ver a los atenienses tan lejos de su ciudad.

Los atenienses mandaron a su mejor corredor antes de partir, se llamaba Filípides y su destino era Esparta, necesitaban ayuda y la necesitaban pronto, los persas los triplicaban en número. Filípides cubrió la distancia que separaba Atenas de Esparta (246 km) en menos de dos días. Como curiosidad os cuento que desde 1983 se celebra un Ultramaratón llamado Espartatlón (en griego Σπάρταθλον / Spartathlon) que cubre la misma distancia y el mismo recorrido que recorrió Filípides.

Al llegar a Esparta, Filípides se encontró a los espartanos en plena celebración de las Carneas, una festividad que les impedía abandonar su territorio ni emprender acciones bélicas. Los espartanos aceptaron enviar ayuda cuando terminara su tregua sagrada, marcharían a Maratón el último día de las Carneas, que coincidía con la luna llena. Aún faltaba una semana para eso. Atenas estaba abandonada a su suerte.

Los atenienses tomaron posiciones al oeste de la llanura de Maratón, donde se podía dominar la ruta que unía Maratón con Atenas. Los persas se colocaron al este.

Los griegos dudaban sobre qué decisión tomar, se tomó la decisión de esperar a los refuerzos espartanos, decisión que tuvo que tomar Calímaco en calidad de comandante en jefe al haber un empate entre los restantes líderes, cinco estrategos liderados por Milcíades eran partidarios de atacar, el resto preferían mantener posiciones defensivas.

Mapa táctico de la batalla.

Mapa táctico de la batalla.

Datis aguardaba a que estallara en Atenas un levantamiento favorable a la reinstauración de la tiranía. La noche del 11 de septiembre ordenó que la caballería embarcase y se dirigiera a la bahía de Falera, donde se encontraba el puerto de Atenas, con ello pretendía provocar con su presencia la sublevación de la ciudad. Una decisión que le costaría cara.

Su ventaja era la velocidad a la que podían desplazarse estos jinetes, pudiendo cubrir en unas pocas horas la distancia que separaba Atenas de Maratón y así podían atacar al retaguardia del ejército ateniense en caso de que la sublevación no surgiera efecto. Por medio de unos desertores dorios, Milcíades se enteró de que los medos ya no disponían de caballería.

Fuerzas en liza y disposiciones

Como dije anteriormente, los griegos contaban con 10000 soldados atenienses (prácticamente todos eran hoplitas) y entre 600 y 1000 aliados platenses. Los persas en cambio tenían 25000 infantes, de los cuales unos 10000 epíbatas (infantes de marina) se quedaban en las naves para defender las fases de embarco y desembarco. También contaban con 1000 jinetes de caballería pesada, que sin embargo no llegó a participar en la batalla.

La infantería persa cubría una línea de más de kilómetro y medio de longitud. Los griegos se vieron obligados a estirar sus líneas y reforzaron las alas. En el flanco derecho estaba al mando de Calímaco, el flanco derecho siempre era el más importante y si era derrotado, todo el ejército estaba en peligro. En el centro se posicionaron el resto de los estrategos y en el flanco izquierdo los aliados plateos.

Carga de los hoplitas atenienses.

Carga de los hoplitas atenienses.

El ejército griego tenía cuatro filas de hoplitas en el centro y ocho en los flancos, siendo ocho lo normal en un ejército de esas características, pero la situación requería que se estiraran para ocupar la misma superficie que los persas y no verse flanqueados en el primer ataque.

Artafernes y Datis que tenían el mando combinado del ejército persa colocaron las mejores tropas en el centro y las menos preparadas en las alas.

Los dos bandos estaban situados a unos 1500 metros de distancia. Después de seis días de espera los griegos avanzaron y cuando estaban a 200 metros del ejército persa Milcíades ordenó lanzarse a la carrera para desconcertar a los persas y evitar la lluvia de flechas de los arqueros medos, una estrategia nueva y que sorprendió a los persas. De esta innovadora acción deriva la expresión “paso ligero” según el historiador Ian Morrys.

Los persas estaban aterrorizados al ver una masa compacta de bronce de hoplitas que se dirigía hacia ellos sin perder la formación. El choque fue terrible y tuvo un éxito inicial considerable. Pero los persas empezaron a abrir brechas y hacer retroceder a los atenienses del centro, donde las filas eran menos profundas. Sin embargo, en las alas los atenieses y los platenses lograron aplastar a la infantería más pobre de los medos y se lanzaron a la carrera a perseguirlos, se produjo un efecto succión. El flanco derecho persa tenía a sus espaldas el pantano y fueron presa fácil para sus perseguidores platenses, cientos de persas murieron ahogados.

Milcíades y Calímaco se dieron cuenta de la delicada situación que estaba sufriendo el centro ateniense y se detuvo la persecución, los flancos de los atenienses y platenses se cerraron y envolvieron la retaguardia persa que fue aplastada, liberando así el centro del ejército griego. Según Heródoto muchos hoplitas del centro huyeron al verse derrotados, sin duda no es la imagen de los aguerridos hoplitas que nos muestra la gran pantalla ¿no creéis?

Se produjo una desbandada en el ejército persa y los griegos los persiguieron hasta sus mismísimos barcos, que estaban protegidos por los epíbatas. En una de estas refriegas murió Calímaco. Los griegos seguían siendo inferiores en número y no podían arriesgarse a abordar los barcos, sólo pudieron destruir (capturar según Heródoto) siete de los doscientos trirremes persas. Ante las narices de los griegos los persas zarparon y se dirigieron hacia Atenas, todo podría haber sido en vano.

El fragor de la batalla. Ilustración de Brian Palmer.

El fragor de la batalla. Ilustración de Brian Palmer.

Milcíades tenía que avisar inmediatamente a Atenas para que no se rindiera y supieran que habían vencido, para ello envió a su corredor más veloz, Tersipo, y no Filípides (esto se debió a una confusión del historiador Luciano). Él, al igual que Filípides eran correos veloces, llamados hemerodromos. Tersipo cubrió los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas y llegó antes que los persas. Dando lugar a la celebérrima prueba de atletismo que se implantó en los primeros JJOO modernos, en Atenas 1896.

La ciudad estaba prevenida y todo el ejército se encaminó hacia con celeridad el mismo día de la batalla. Los habitantes de Atenas, ya fueran hombres mujeres o niños, se colocaron en las murallas, de forma que pareciese que la ciudad no estaba desguarnecida. Datis llegó dispuesto a iniciar un asedio pero se encontró con una ciudad muy bien defendida. ¿Para qué correr riesgos sabiendo que Milcíades llegaría en cualquier momento? Los persas se embarcaron y regresaron a su tierra. La expedición punitiva de los medos había fracasado y de esta forma terminaba la Primera Guerra Médica

Bibliografía y fuentes

-Heródoto, historias.

-Phillipe de Souza, Ed. Osprey, Las Guerras Médicas I, de Maratón a Platea.

-Las Grandes Batallas de la Historia, Canal Historia.

-Fernando Quesada Sanz, Armas de Grecia y Roma, la esfera de los libros.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.

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