Legio IX Hispana, entre la historia y la leyenda 8


Las legiones romanas fueron la herramienta perfecta de conquista en la antigüedad, sus tácticas y disciplina marcaron la diferencia en batallas que a “priori” parecían perdidas. El nombre de muchas de estas fuerzas de combate han quedado en nuestra memoria como la mítica X Equestris, la favorita de César, o la XIII que vimos reflejada en la serie de HBO “Roma”. Pero si hay alguna que reúne los requisitos para entrar en la leyenda es la IX Hispana (VIIII en los epígrafes encontrados).

La “nona” como era familiarmente conocida, fue fundada por el senado para el mandato de César en la Galia Cisalpina entre el 60 a.c. y el año 58 a.c., aunque otras fuentes indican la posibilidad de que su fundador fuera Pompeyo el grande. La novena acompañó al genio romano durante toda su campaña en la Galia destacando en varias acciones como en la campaña en Bélgica contra los nervios y eburones. En esta campaña sobresalieron por su heroicidad dos centuriones que competían por el puesto de “primus pilus” en la legión, sus nombres eran Tito Pulón y Lucio Voreno (¿Os suenan verdad?).

Legionarios intentando tomar una posición fortificada. Ilustración de Radu Oltean.

Legionarios intentando tomar una posición fortificada. Ilustración de Radu Oltean.

En un combate en el que intentaban repeler un ataque desde una posición fortificada, Pulón lanzó un desafío a su rival poniendo en duda su hombría y acto seguido salió al paso de los atacantes derribando a uno con su pilum. Voreno, que no quería parecer cobarde o menos capaz que Tito Pulón, se lanzó pocos pasos atrás de éste, pero Pulón ve detenido su avance por una lluvia de jabalinas que atraviesa su escudo con tan mala suerte que una de ellas bloquea la vaina del gladius, y cuando se quiere dar cuenta está rodeado de enemigos sedientos de venganza por su compañero caído. Lo que no esperaba es que Voreno se abalanzara sobre la muchedumbre que le rodeaba y a estocadas lograra matar a un enemigo y hacía retroceder al resto. Voreno arrastrado por el ímpetu del combate tropieza y cae en un hoyo quedando indefenso frente a los sorprendidos celtas. Esta vez le toca a Pulón volver al rescate de su rival y compañero, que con su ayuda se levanta y a golpe de gladius se abren paso hasta las filas de la novena entre vítores y alabanzas del resto de la legión. Este episodio es relatado por el propio César en De bello Gallico, “Comentarios de la guerra de las Galias”.

Lápida funeraria de un legionario de la "nona" hallada en Lincoln (Inglaterra).

Lápida funeraria de un legionario de la “nona” hallada en Lincoln (Inglaterra).

En las guerras civiles tomó partido por César y aunque tuvo un conato de sublevación, el divino la atajó con un diezmo; tal era la devoción por César que avergonzados, los legionarios de la IX Hispana  combatieron como leones en batallas tan importantes como Ilerda, Farsalia o Tapso. Su siguiente singladura importante fue en las guerras cántabrasdonde ganó su sobrenombre de Hispana. En la batalla del monte Vellica acudió al rescate de la IV Macedónica, que se encontraba en apuros debido al ardor guerrero de los nativos, y en el sitio de Lancia no tuvo piedad en la toma del oppidum, más tarde sería enviada al cerco del monte Vindio donde los cántabros se habían hecho fuertes. Al terminar la guerra se había destacado como una de las mejores legiones de la campaña.

Después de un tiempo en Siscia (Panonia), fue trasladada para la invasión de Britania en el año 43 de nuestra era. Bajo las órdenes del legado Aulo Plaucio tomó partido en la batalla del río Medway y posteriormente se dedicó a tareas de pacificación sobre todo en tierras de los Trinovantes, tribu que habitaba la costa sur oriental de la isla. Durante la revuelta de Boudica en los años 60 a 61, sufrió un importante revés cuando cuatro cohortes fueron aniquiladas en una emboscada, el resto de la legión se quedó acuartelada en Lindum (Lincoln) hasta recibir refuerzos desde Germania para rellenar las bajas, probablemente la XXI Rapax fue la encargada de abastecer a la nona.

Un par de décadas después volvió a tomar parte en una gran ofensiva, esta vez dirigida por el mismísimo Cneo Julio Agrícola, que culminó en la gran batalla de Mons Graupius contra los caledonios, en la propia Escocia, Roma no sería capaz de llegar más al norte en aquella nubosa y húmeda isla. Desde entonces permanecería en su base de Eboracum (York) hasta el año 108, fecha en la que empieza la leyenda de su desaparición.

Pocas legiones son tan míticas como la Hispana.

Pocas legiones son tan míticas como la Hispana.

La teoría más extendida es que fue aniquilada por alguna tribu norteña como los caledonios o los pictos sobre el 118, año en que la guerra en Caledonia todavía daba coletazos. Lo cierto es que la guarnición de Eboracum pasó a manos de la VI Victrix y que la nona no aparece en la relación de legiones realizada en el año 162 durante el reinado de Marco Aurelio. Pero no es el único final que se le otorga a ésta heroica legión, varias posibilidades más se barajan, como la destrucción contra los partos en año 161, o en la revuelta de Judea llamada la rebelión de Bar Kojba durante el reinado de Adriano entre el 132 y el 135. La falta de hallazgos sobre su desaparición también dan cabida a otro posible final menos honroso que el de ser destruidos en glorioso combate, una acción de cobardía en el campo de batalla o un desastre que pusiera en evidencia el compromiso con su emperador pudo bastar para ser borrada del ejército sin ningún tipo de homenaje o distinción.

Varios posibles finales para una legión tan famosa que ha dado para cientos de páginas en novelas y horas de metraje en películas y más de un quebradero de cabeza a muchos historiadores y arqueólogos que todavía hoy en día intentan descifrar el final de tan insigne legión. Aquí, en este rincón de la historia dejaremos que el lector decida la que más le guste, final épico luchando hasta el último hombre o perdidos entre la bruma de Escocia, en todo caso siempre nos debatiremos entre la historia o la leyenda…

 

Fuentes y Bibliografía:

Stephen Dando-Collins, Las legiones de Roma.

Cayo Julio César, De Bello Gallico.

Michael Simkins, El ejército romano de César a Trajano. 

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


Deja un comentario

8 Comentarios en “Legio IX Hispana, entre la historia y la leyenda

  • VICTRIX

    Acabo de descubrir tu blog. Es fantástico. No he tenido más opción que suscribirme. Soy ina fanática de Roma y todo lo que se refiere a este gran civilización. Un saludo desde Málaga.

     
  • Alf

    Siento ser realista, pero es lo que hay. La IX no desapareció en Britania. Es una leyenda, nada más. A partir de 1970, con el hallazgo de diversas inscripciones, pudo acreditarse que la legión IX (o VIIII, como aparece en los epígrafes) había sido trasladada desde Britannia a los alrededores de Noviomagus, ciudad de los Bátavos (actual Nimega, Holanda), donde estuvo acuartelada al menos hasta 131 d. C., cuando fue enviada a Oriente.
    Tras esa fecha sí se pierde su rastro, por lo que se cree que pudo ser diezmada o aniquilada. Se han sugerido diferentes opciones para ello: en Judea bajo Adriano (años 132-135), en Armenia o en Capadocia bajo Marco Aurelio (161) o, en 162 d.C., durante la invasión de los Chatti. Lo único cierto es que en una relación de legiones de época de Marco Aurelio ya no se la menciona.
    Pero también que hace poco descubrieron que estuvo de guarnición durante el S. II en Bérlgica, al menos parte de ella.

    Eso, una leyenda.
    Saludos

     
    • Rober Autor

      Hola Alfredo.

      Realmente hay varias teorías sobre el tema. Hay corrientes un poco más modernas (años 90) que teorizan sobre si la tropas asentadas en Noviomagus era la nona al completo, me explico. Puede ser que después de haber sufrido una gran derrota, en vez de recuperar el número original de legionarios con nuevos reclutas, si la legión fue deshonrada no se conservaría su nombre. Puede que el final de los supervivientes de la nona pasaran a otra legión con el nombre de “gemina” y otra numeración.

      Es otra teoría más, ciertamente las inscripciones en el lugar sitúan legionarios de la novena en Batavia, pero no en los registros de la provincia como legión. Particularmente, sólo espero que desapareciera donde desapareciera lo hiciera con honor.

      Un abrazo Alfredo, muchas gracias por tu fidelidad.

       
  • Alf

    Hace poco encontraron en los Países Bajos restos arqueológicos que demuestran que al menos estuvo de guarnición allí un siglo y medio. Luego, a finales del S.III, desaparece su rastro, como tantas unidades de facto disueltas, desbandadas o aniquiladas al final del Imperio de Occidente.
    Saludos y felicidades. ¡Gran página!

     
    • Rober Autor

      Hola Alf.
      Como bien dices se han hallado restos arqueológicos en los países bajos, la nona estuvo allí durante bastante tiempo, prácticamente desde el levantamiento de los bátavos. Lo bonito de esta legión es la leyenda que podemos crear a su alrededor, muchas gracias por tu comentario, espero que sigas leyéndonos durante mucho tiempo.