Las legiones de Roma, la herramienta de conquista perfecta 8


Roma fue uno de los grandes imperios de la antigüedad, y nuestra sociedad sin duda es un legado de la “estandarización” que provocó en todas las provincias a las que llegaron las águilas. Y aunque Roma se mostró terriblemente violenta con aquellos que oponían resistencia a su pax y su modelo de vida, también se reveló como una eficaz potencia civil que proporcionaba leyes, estructuras civiles, ocio, y una lengua común que permitió que todas las orillas del mediterráneo pertenecieran a un mismo dueño.

Pero antes de pacificar y romanizar las provincias, había que conquistarlas, y desde la desembocadura del Tajo, hasta los desiertos de Arabia o al norte casi en Escocia, las legiones se encargaban de llevar la “luz de Roma” a todos los pueblos bárbaros. Este ejército profesional, con su estructura y su forma de entender la guerra supuso la verdadera columna vertebral de la expansión del imperio y su posterior defensa. Por eso hoy vamos a conocer un poquito más como era la forma de vida de quién formaba parte de ella.

Hasta finales del siglo II a.c. el ejército romano se dividía básicamente por estratos sociales y por su renta, formando un ejército eventual para la campaña en cuestión, pues la mayoría de los soldados eran campesinos que tenían que volver a ocuparse de sus tierras cuando la guerra acabase. De este modo una legión, por ejemplo de la época de la segunda guerra púnica, se componía de varios tipos de unidades.

La unidad más básica eran los vélites, que son la infantería ligera compuesta por ciudadanos que no podían permitirse una panoplia de infantería pesada y por los jóvenes bisoños de familias más adineradas que tomarían experiencia antes de escalar a otro “peldaño” de la legión.

Luego vendrían los hastati o asteros, que eran realmente la primera línea de choque de la legión. También compuesta por jóvenes iban equipados con un protector pectoral, un scutum (escudo), y la recién estrenada y posteriormente “ultrafamosa” gladius hispaniensis.

Detrás de los hastati se encontraban los princeps o príncipes, infantería con más veteranía que los hastati y con mejor protección, ya que solían disponer de cota de malla.

Y por último se encontraban los triarii o triarios, era la infantería mejor equipada y preparada, pues eran los soldados más experimentados y con una renta suficiente para pagarse cota de malla, grebas, lanza etc. (esta unidad luchaba como una falange). Eran la mitad en número respecto a princeps y hastati, y sólo entraban en combate si las cosas se ponían realmente difíciles.

Legión republicana del siglo II a.c., ilustración de Ángel García Pinto.

Legión republicana del siglo II a.c., ilustración de Ángel García Pinto.

Esta estructura funcionaba a la perfección en campañas cortas y relativamente cercanas, pero después de la segunda guerra púnica, la república fue expandiéndose paulatinamente por el mediterráneo, embarcándose en campañas cada vez más lejanas y largas.
A finales del siglo II a.c. la escasez de recursos humanos para el ejército se hizo casi insostenible, además de la ruina económica que suponía al estado que los campesinos no estuvieran para cuidar sus tierras. Fue Cayo Mario, el siete veces cónsul quien ideó las reformas y creó las legiones tal y como las conocemos, alrededor del año 107 a.c.

Ya no hacía falta tener una renta concreta para acceder al ejército, ya que el estado proporcionaba todo el material necesario para el legionario, que éste pagaría en deducciones del salario como soldado profesional. Así de un plumazo, Mario solucionó la escasez de hombres para la guerra, ahora, cualquier persona nacida libre podría alistarse y conseguir la ciudadanía tras 20 años de servicio, y también los campesinos podrían dedicarse a sus menesteres sin necesidad de abandonar sus tierras.

La estructura de la legión también cambió, quitando la clásica formación en triplex acies (hastati, princeps, triarii) y formando unidades más versátiles. Además de esto quiso darle una identidad única e infundir la sensación de pertenecer a un “club” exclusivo, para ello creó el estandarte del águila. Éste contenía el “genius” (espíritu) de la legión, y los soldados morirían antes que deshonrar o perder el estandarte.

Una legión estaba formada 10 cohortes, cada cohorte estaba formada por 6 centurias (menos la primera que era doble), y cada centuria a pesar de su nombre, estaba formada por 80 hombres, así pues la legión tenía unos 4800 hombres. La unidad táctica principal era la centuria, que estaba al mando del centurión y de su segundo, el optio. Las centurias eran totalmente operativas individualmente y proporcionaban una ventaja indiscutible en el campo de batalla, pudiendo realizar acciones por su cuenta sin romper la cohesión del resto de la legión.

El legionario era el soldado profesional por excelencia, y desde su reclutamiento se le entrenaba para que marchara una media de 30 kilómetros al día con unos 25 kg de equipo (de ahí el nombre de las mulas de Mario), y luego fuera capaz de construir un campamento al final de la jornada. Preparaba su propia comida y eran capaces de realizar trabajos de ingeniería como la fabricación de puentes y calzadas.

Aspecto de un legionario del alto imperio. Ilustración de Angus Mcbride.

Aspecto de un legionario del alto imperio. Ilustración de Angus Mcbride.

Individualmente el legionario no presentaba una ventaja destacable sobre otros pueblos de la época, pero en formación eran temibles, utilizando el escudo a la vez como arma y defensa y dando estocadas con su famosa gladius (5 cm de punta ya eran mortales), eran muy pocos los adversarios que podían resistirse. No es de extrañar que los pueblos tras las fronteras del imperio odiaran y a la vez envidiaban esa lejana ciudad llamada Roma capaz de iluminar la antigüedad, pero que no le temblaba el pulso cuando cometía verdaderas atrocidades.

Así, el legionario, si sobrevivía después de unos insignificantes 20 años de recorrerse medio mundo conocido, haber luchado en infinidad de batallas, y encima lo hacía sin haber perdido alguna extremidad o haber perecido por alguna enfermedad en campaña, se licenciaba con una jubilación de 3.000 denarios (una cantidad nada desdeñable), la ciudadanía, y dependiendo del emperador o de la campaña en concreto, una porción de tierra.

Sin Roma no entenderíamos la civilización actual, y sin las legiones, Roma nunca hubiera sido tan universal. Conociendo un poco más a los hombres que las formaban, conocemos más el carácter de los hombres que ayudaron a formar la actual Europa, pero bueno, eso como sabéis, es otra historia.

 

Bibliografía y fuentes:

Stephen Dando-Collins, Legiones de Roma.

Tito Livio, Historia de Roma (libro I).

Polibio de Megápolis, Historias.

Adrian Goldsworthy, En el nombre de Roma.

Galería de imágenes para complementar la lectura del artículo.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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8 Comentarios en “Las legiones de Roma, la herramienta de conquista perfecta

    • Rober Autor

      Hola Jmvd.
      Muchas gracias por tus palabras. La finalidad del artículo es esclarecer que el ejército romano no siempre fue el típico de lorica segmentata, como muchos creen. Es habitual ver en documentales legionarios romanos luchando en el siglo II a.C. como si fueran del alto imperio, la gente no se da cuenta que sería como ver a un tercio español en la guerra de Cuba por ejemplo.

      Dentro de poco haré una sobre las reformas militares del bajo imperio. Igualmente la gente tiende a pensar que el ejército romano de esta época era peor que el de los años del principado, a ver si arrojamos un poco de luz al tema. Un atento saludo, y gracias por seguir el blog.

       
  • Sergi

    Hola Rober, me acabo de leer este artículo que trata sobre las legiones y tengo que decirte que me ha parecido excelente. Felicidades de nuevo por la redacción del mismo. Ánimo y sigue adelante con la tarea magnífica de divulgación que estás haciendo amigo. Un fuerte abrazo.

     
    • Rober Autor

      Muchas gracias Sergi!!, es una introducción para que se distinga un poco la evolución de este cuerpo militar tan decisivo para la historia. Espero hacer en un futuro una continuación con las legiones del bajo imperio.

       
  • Colegio Mayor en Madrid

    Muy interesante nota y bien explicado , sobre el funcionamiento de las legiones romanas , muchas de sus estrategias se siguieron usando durante mucho tiempo aplicadas por diferentes ejercitos del mundo.Es mas cuando se habla de la legion perdidas cuyo miembros una vez capurados debido a su disiplina eran usados por diferentes reyes en la primera linea de sus ejercitos.

     
    • Rober Autor

      Buenos días, gracias por tus palabras, espero que el resto del blog también te guste.
      Efectivamente, sin las legiones el concepto de imperio nunca hubiera sido posible, aunque luego la “pax” romana se asentara en la provincia conquistada, sin la previa “pacificación” por parte de las legiones, Roma nunca hubiese sido tan universal, gracias de nuevo y espero que nos visites de nuevo y comentes.