La legión perdida, Santiago Posteguillo 20


Santiago Posteguillo quizás sea el novelista histórico más conocido en nuestro país en este momento, el más popular sin duda. Su trilogía sobre Publio Cornelio Escipión ganó miles de adeptos a este género literario que tantas alegrías (en lo que a calidad se refiere) nos está dando sobre todo en los últimos años. Hoy reseño “La legión perdida”, entrega final de la trilogía de Trajano.

Voy a saltarme directamente las dos entregas anteriores porque sé que prácticamente cualquiera que lea este artículo ya los ha leído previamente, así que voy a centrarme en “La legión perdida” que es la que alguno no habrá tenido la oportunidad de haber devorado todavía.

Este título se centra en la campaña del gran emperador romano en Partia, la última que realizaría antes de su muerte. Para mí, el gran atractivo del escrito no está en la fidelidad histórica de los hechos, pues el novelista valenciano ya nos tiene acostumbrados a un rigor bastante exhaustivo en el contenido de sus libros. Lo que realmente destaca es su capacidad de enlazar varias sub-tramas con naturalidad y sin hacer que pierdas el hilo de la trama principal, es una cosa que como lector y escritor novel de relatos históricos me tiene fascinado.

Así pues nos veremos inmersos en la descomunal campaña en oriente que realizó Trajano llevando al imperio romano a la mayor extensión de su historia, que mezcla con muchísimo acierto con la leyenda de la legión perdida surgida de la derrota de Craso en Carrhae (a mi juicio la mejor parte de la novela). Pero también se desarrolla en partes del mundo antiguo no tan conocidas pero con mucho peso en la época como son la India y el imperio Chino de principios del siglo II de nuestra era, una potencia oriental que poco tenía que envidiar a la mismísima Roma.

Portada de la novela

Portada de la novela

El estilo literario es el que nos tiene acostumbrado Posteguillo, trepidante en las batallas, tenso en las maquinaciones palaciegas, con diálogos fluidos y fáciles de digerir, fundamental en una obra que se extiende por mil páginas. Ahora bien, aunque como he comentado antes las tramas están muy muy bien realizadas hay una cosa que me ha sorprendido durante toda la trilogía: Adriano.

Estamos de acuerdo en que es una novela histórica y que indudablemente tiene que tener licencias para que todo fluya como es debido, sería tonto al pensar lo contrario, para rigor absoluto están los ensayos académicos. Pero me da la sensación de que Adriano no es santo de la devoción de la estrella de la novela histórica española, y aunque es cierto que el sucesor de Trajano tuvo sus claroscuros, se podía haber enfocado su ambición de otra manera, ya que, salvando a un puñado de emperadores “ilustrados” todos pecaban de ambiciosos. Al igual que se mitiga el alcoholismo recalcitrante de Trajano, es decir, sólo se menciona esta adicción como perjudicial para su salud, pero no pierde los papeles en ninguna ocasión debido a esta adicción ¿un poco raro no creéis?, y más cuando se conocen muchos personajes históricos con reacciones que rayan la bipolaridad como pueden ser el mítico Alejandro Magno o Marco Antonio. Sé que a los “posteguillers” no les gustará lo que escribo pero ciertamente es lo que pienso, es una pena porque Adriano fue un emperador fundamental para el mantenimiento de Roma durante siglos, pues sus reformas económicas resarcieron las arcas del imperio después de tantas campañas de expansión durante el siglo anterior. Además su política de protección en las fronteras y adiestramiento de las tropas para tal fin supusieron un método eficaz hasta la época de Marco Aurelio.

Quitando este apunte como opinión personal, solo tengo palabras de elogio para una trilogía que es inevitable que te enganche de principio a fin, tres mil páginas de calidad que son imprescindibles en tu biblioteca. Ahora solo queda esperar a que Posteguillo nos sorprenda con más entregas, que sin lugar a dudas todos esperamos con ansia.

Por cierto, la feria del libro de Madrid contará con la presencia del escritor por si queréis que os firme vuestro ejemplar, os dejo el enlace a la página oficial del evento.

http://www.ferialibromadrid.com/firmas.php

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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20 Comentarios en “La legión perdida, Santiago Posteguillo

  • VICTRIX

    Desde que leí el primer libro de su trilogía sobre Escipión me convertí en una incondicional de Posteguillo. Junto con José Luis Corral los más grandes escritores de novela histórica en castellano. Inmensos.

     
    • Rober Autor

      Hola Loli.

      Ciertamente Santiago Posteguillo nos ha conquistado a muchos con su talento para la novela histórica. Dejando de lado mi opinión personal respecto a Adriano y su papel en la trilogía, he de rendirme ante la capacidad narrativa y fidelidad histórica en los trabajos de Posteguillo. Un saludo.

       
    • Rober Autor

      Hola José Luis.

      Eso es lo malo, que más allá de que Adriano no hizo más que asegurarse el “trono” (como muchos otros) fue un emperador que se preocupó por la economía y la reformó. Aparte aseguró las fronteras que ni mucho menos estaban tranquilas, pero bueno para gustos los colores.

      Gracias por tu comentario, un veraniego saludo.

       
    • Rober Autor

      Hola María del Mar.
      Pues no te quiero destripar el libro, pero lo que si te digo (y siempre como opinión personal), es que ni Adriano fue tan tan oscuro y Trajano tan tan luminoso, históricamente hablando claro. Lo que si es cierto es que ambos fueron grandes emperadores por diferentes motivos, y ambos contribuyeron al esplendor de lo que una vez fue el imperio más poderoso del mundo.

       
  • Pedro

    Buenas! al ser mi primer comentario aprovecho para saludar y felicitarte por tu trabajo!

    Respecto lo que habéis dicho de Adriano, no lo comparto. Es cierto que viajó mucho por el Imperio y realizó muchas obras públicas y ayudó a la administración. Pero, un mundo donde en la guerra se decide si perduras o sucumbes, Adriano dejó el Imperio herido de muerte. Partia estaba subyugada, estaba derrotada, ¡y la abandonó! miles de legionarios y auxiliares muertos para absolutamente nada. Es cierto que la conquista no estaba finalizada ni el territorio era seguro, pero unos años más y lo hubiese sido. Pero al preferir no luchar y abandonar el territorio, condenó a miles de soldados que morirían en los siglos posteriores sólo por mantener la frontera, a unos cuantos emperadores derrotados por los persas sasánidas y al Imperio Romano de Oriente que por sus luchas con estos acabó agotado y no pudo hacer frente al Islam.

    Lo mismo con Britania. Construyendo un muro no consigues que tu territorio sea seguro. Ni lo aislas de lo que haya al otro lado. Lo único que consiguió fue que en Britania, tierra que podría haberse conquistado y romanizado en su totalidad y que sólo necesitase unas pocas tropas de guarnición como pasaba en Hispania, necesitase legiones y muchas tropas auxiliares simplemente para mantener y defender el territorio. Y se podría haber avanzado en su conquista. Prueba de ello es que sólo 20 años después se construyó un nuevo muro más al norte aún. Y en la década de los 80 del siglo I Agrícola ya estuvo por aquella zona derrotando a los caledonios, por lo que se podría volver a hacer.

    Perdonar por los parrafazos, ya termino jaja. Por último, sólo me queda decir que por su mayor comodidad y no tener ganas de vivir en campamentos militares, Adriano condenó al Imperio a una muerte lenta y a luchar en guerras defensivas que lo único que consiguen es que pierdas dinero. Si no hay conquistas, ¿cómo rentabilizas los recursos invertidos en defensa?

    Un saludo!

    PD: tampoco hay que olvidar el asesinato de Apolodoro de Damasco por orden suya, que huele a tiranía…

     
    • Alf

      Hola Pedro. Interesante punto de vista.

      Pero creo que muchas veces juzgamos la Historia porque conocemos los resultados, y así está “chupao” 😉
      Los contemporáneos estaban ciegos ante el futuro. El no meter más tropas y gastos para a cambio no compensar ni los gastos, que es como lo debió ver Adriano creo) parecía una buena decisión. Ël no sabía que Partia iba luego a seguir siendo un dolor de cabeza. Y Britania ya había sido poco productiva desde el comienzo de la invasión, y el norte era yermo y sin aparente compensación.

      ¿Quedó el Imperio más fuerte, más rico, con mejor vida para sus habitantes?. A mi juicio sí

      Saludos

       
    • Rober Autor

      Hola Pedro.
      La verdad es que comparto opinión con Alf. La conquista de Partia siempre hubiera sido parcial, controlar la totalidad de la extensión del imperio parto era prácticamente inviable; por no hablar del coste que hubiera supuesto soportar tal campaña. Si se hubieran dedicado todos los recursos a dominar Persia las demás fronteras habrían sido “coladeros” como siglos más tarde se demostró. Sigo pensando que sin Adriano el imperio hubiese durado menos sin duda.

      De su parte más oscura hay mucho debate. Sin duda no fue una hermanita de la caridad, si tuvo algo que ver en la muerte de Trajano me temo que nunca lo sabremos, pero es lo de siempre, cuando una novela tiene éxito tendemos a tomarla como hechos probados y nos olvidamos que no deja de ser ficción a pesar del gran trabajo de documentación de Posteguillo.

      Con esto quiero decir que Trajano tampoco fue un adalid de la virtud. Aunque no hay discusión en que fue uno de los mejores emperadores de Roma, algunos historiadores (y detractores) lo describían como una persona de carácter voluble muy muy dado a la bebida, con cambios drásticos de humor y muy inclinado a las fiestas con jovencitos.

      De todas formas esto es un espacio donde todas las opiniones tienen cabida y más de la forma tan respetuosa como lo expones tú. Solo puedo decir que estoy encantado de tener tantos lectores y con tanto que aportar. Un saludo.

       
      • Pedro

        Muchas gracias por vuestras respuestas. Respecto al tema de Britania, es cierto lo que dices Alf. Pero yo ahí veo dos opciones: o abandonas la provincia en su totalidad (cosa que no podían hacer, por el tema de la reputación del imperio y del emperador que diese dicha orden) o la conquistas en su totalidad para no tener que invertir demasiados gastos en su defensa.

        Por otro lado está el tema de Partia. Yo aquí si creo sin ningún género de dudas de que los romanos ya sabían que su enemigo número 1º en Oriente (2º para la totalidad del imperio, después de los distintos pueblos germanos), eran los partos/persas. Y me apoyo en que desde la derrota de Carras, ¡mas de 150 años antes!, los problemas con Partia habían sido constantes. Por ello, Julio César proyectó la invasión y conquista del imperio parto. Y lo mismo intentó Trajano siglo y medio después. Adriano simplemente se retiró porque él no tenía ganas de estar metido en una campaña que se presuponía larga y dura. Y es cierto que los gastos de la invasión hubiesen sido enormes. pero tener en cuenta los beneficios que hubiesen obtenido: con los partos quitados de en medio, comercio directo con el lejano Oriente, control de las rutas de caravanas y mercancías, entrada al Golfo Pérsico.

        Respecto de las frontera, mmm. En el Danubio no debería de haber problemas en general con la Dacia pacificada. Otro tema es el Rin, pero yo creo que el imperio disponía de suficientes legiones para impedir invasiones a gran escala durante unos años sin problemas.

        Pero bueno, como habéis dicho, es fácil verlo todo a toro pasado, jeje.

        Encantado de leeros, un saludo

         
        • Alf

          Desde luego tu argumento primigenio es interesante y da para una buena ucronía. Ahí tienes una idea, Rober, jeje.

          Y hay un dato además que se nos escapa y que estoy bastante interesado porque es un campo en el que se está avanzando: el clima.

          Un detalle: en pleno auge del “Renovatio Imperii” con Justiniano hay un dato escalofriante que recogen las fuentes clásicas: en el año 15 de su reinado hizo aparición la peste bubónica. Y durante ¡52! años todas las primaveras se manifestaba y arrasaba Asia Menor, sin hacer distingos de fronteras. Tanto los persas como el Imperio quedaron tan debilitados que las fronteras quedaron desguarnecidas

          Creo indefectiblemente que no sólo este ejemplo es descriptivo. La avalancha de bárbaros todos a la vez empujados por los hunos en un Imperio menos fértil y ya medio despoblado fue un factor clave para el colapso

           
        • Alf

          Tienes razón respecto de Britania, Pedro. Pero para poder conquistarla era necesario casi un genocidio de la población del norte. Y no es que los romanos fueran almas de la caridad, pero si no había saqueos, mal negocio

          Y también en que controlar Partia era controlar al ruta de la seda. Las crónicas chinas recogen cómo una embajada presidida por Antonino Pío se presentó en la capital del Imperio chino

          Saludos

           
    • Rober Autor

      Hola Ademar.
      Claro que me acuerdo, duelo de titanes. Ya sabes que en esto de la historia es muy difícil en ocasiones ser imparcial, para mi Adriano fue de los grandes, con sombras durante su reinado pero sin duda aportó mucha estabilidad a un imperio que seguía una inercia de conquistas imposible de mantener. Opinión personal claro.

       
  • Anibal

    Acabo de comenzar a leer el libro, pues ya había leído las entregas anteriores, amén que devoré también la trilogía de Escipion. Es una lectura realmente fascinante, podemos coincidir o no en algunos aspectos, pero no quita ello, la calidad narrativa y la enorme entretención y conocimientos que entregas. Me encuentro muy lejos de vuestra península Ibérica, más exactamente en el estrecho de Magallanes, por lo tanto los envidio sanamente si pueden asistir y compartir con don Santiago en la feria de Madrid. Saludos.

     
    • Rober Autor

      Hola Aníbal.
      Estoy de acuerdo contigo en que Posteguillo es actualmente uno de los mejores autores que tenemos en castellano hoy en día. Su estilo es impecable y lo más importante, te atrapa desde la primera página hasta la última. Sin duda vas a disfrutar mucho con esta última parte de la trilogía. Muchas gracias por tu comentario, un saludo desde Madrid.

       
  • Alf

    Absolutamente de acuerdo con tu comentario. De hecho, el que Posteguillo tenga manía personal al GRAN Adriano me ha jorobado su última trilogía

    Y hablo de GRAN porque se le considera como el más grande emperador de la Antigüedad. No por conquistador, además, que sería lo típico,. sino por sus reformas en la Administración, sus constantes viajes por el Imperio favoreciendo obras públicas, impartiendo justicia, premiando la meritocracia y buscando el bienestar de sus súbditos. Ésto, el ser un Príncipe al servicio de su pueblo, y además entendiéndolo él su posición como servidor de Roma, actitud que luego heredaró Antonino Pío y dejó escrito Marco Aurelio, es de verdad lo que le hace GRANDE

     
    • Rober Autor

      ¡Hola Alf!
      Me alegra que estés de acuerdo conmigo, más que una crítica hacia el libro es una opinión personal. Según los clásicos es cierto que el temperamento del emperador era en ocasiones voluble y que su sucesión al trono quedó con muchos “flecos sueltos”. No obstante, como bien dices en tu comentario, a mi juicio hizo que el imperio se mantuviera estable durante décadas aún después de su muerte. Saludos.