La educación en Atenas 8


La educación en la antigua Grecia era bastante diferenciada dependiendo de la polis que tratemos, en historia o leyenda ya os enseñamos varios aspectos sobre la educación espartana, la agogé, un sistema preparado para convertir a sus ciudadanos en la defensa perfecta de su modo de vida. Hoy sin embargo abordaremos su contraposición, la educación en Atenas, una enseñanza que sin dejar de ser dura, ya mostraba elementos que aun hoy en día podemos reconocer en nuestras escuelas o universidades.
 
Hasta los 7 años el niño ateniense permanecía bajo el manto de su madre, abuela o nodriza, la cual enseñaría al niño aspectos básicos de la mitología, pequeños poemas nacionales o cuentos sencillos, lo justo para familiarizarse con el tema. A partir de los 7, el padre decidía si continuaba su educación en el hogar o bien acudiría a la casa de algún maestro particular. A partir de entonces la educación del niño pasaba a manos del pedagogo, que por norma general, era un esclavo que se dedicaría por velar la enseñanza del pequeño heleno.
Un ateniense completo debía cultivar su mente y su cuerpo.

Un ateniense completo debía cultivar su mente y su cuerpo.

Las clases solían ser el patio del maestro, donde los niños se sentaban a su alrededor. En aquellas “aulas” se aprendía gramática, aritmética, gimnástica y música, esenciales para desarrollar mente, cuerpo y alma. El gramático enseñaba a leer y escribir, lo hacían con una tablilla de cera y curiosamente siempre en voz alta, nunca leían para sí, imaginaros el lío de 15 niños leyendo a la vez, en voz alta y cada uno a lo suyo, ¡que locura! La aritmética eran las temidas matemáticas, sus calculadoras eran sus dedos para cuentas sencillas y fichas o ábacos para las más complejas, pero más valía aprender pues los castigos corporales estaban al orden del día, y a los maestros no les temblaba la mano a la hora de aplicarlos. Por supuesto no tenían libros de texto, tenían que aprender todas las materias de memoria, y esto lo hacían memorizando en “bloques” los poemas de Homero, que según los griegos enseñaban todo lo que un buen ateniense debía aprender: valor, amor por Grecia, sacrificio y superación, con lo cual podemos decir que La Iliada y La Odisea eran los libros de texto de la mayoría de los griegos (que se lo pregunten a Alejandro Magno).

 

La gimnástica era igual de importante que cualquier otra materia, pues la educación sería incompleta si ella. Los chavales eran separados en dos grupos, los más pequeños de 14 años y los de 15 a 18, la practicaban completamente desnudos, y debían llevar a clase un tarro de aceite para ungirse durante el ejercicio. El lugar de entrenamiento se llamaba palestra (de ahí la expresión saltar a la palestra), se trataba de una superficie de arena cuadrada donde practicaban lanzamiento de jabalina, disco o un tipo de lucha llamada pancracio. Al igual que en gramática o aritmética si el alumno no se esforzaba o era especialmente torpe se le solía castigar con golpes y a veces humillaciones, todo claro está, para motivar al alumno…

Entrenamiento en la palestra

Entrenamiento en la palestra

En música aprendían a tocar la citara o el aulos, siempre de oído y de memoria. En ésta disciplina la danza también tenía un lugar privilegiado, y acompañaban las otras clases, (sobre todo en gimnástica) con música y danzas que alegraban el espíritu.

Cuando el ateniense cumplía 18 años se acababa su educación básica, y comenzaba un periodo obligatorio de 2 años en el ejército, si, los atenienses hacían la “mili”, allí aprendían a combatir en formación de falange hoplita (no confundir con falange macedonia), a luchar cuerpo a cuerpo, a utilizar el kopis (espada griega), incluso recibían clases náuticas, no olvidemos que Atenas poseía una gran flota. Una vez finalizado el periodo en el ejército, el ateniense podía dedicarse a vivir como un ciudadano más o seguir formándose. Esta enseñanza superior estaba a cargo de los sofistas. Esta clase de profesores se dedicaban a moverse por distintos núcleos de población enseñando sus virtudes, los alumnos que quisieran le podrían seguir por la zona mientras aprendían con él materias como geometría, astronomía, física, retórica, política, etc., ,. Este tipo de educación normalmente la recibían los ciudadanos más pudientes o aquellos que quisieran desempeñar un cargo público.

Falange hoplita lista para la batalla.

Falange hoplita lista para la batalla.

Como veis, la enseñanza ateniense era de las más completas de la época, sin embargo, no era para todos, las mujeres no recibían ningún tipo de educación excepto una lectura y escritura muy básica. Desde pequeñas estaban relegadas a un segundo plano, exclusivamente para la cocina y labores domésticas, aunque siempre había excepciones que confirmaban la regla, sobre todo en oráculos o sacerdotisas.

La educación griega se extrapoló con el tiempo a otras culturas, y finalmente una ciudad en la península itálica la adoptaría y mejoraría con el tiempo, si algo sabía hacer Roma era tomar y mejorar las virtudes de otro pueblo. Más de 2.000 años después, casi todo el mundo (de momento, veremos en unos años) puede recibir una educación completa, incluso especializada, así que cada vez que miréis a vuestro profesor pensad que todo empezó en un patio con algunas tablillas de cera…

 

Bibliografía y fuentes:

Luzuriaga, Historia de la educación y de la pedagogía.

Galino, Historia de la Educación: Edades Antigua y Media.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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