Hermanos de sangre, Simon Scarrow 2


Por fin cayó en mis manos la última entrega de la saga águila de Simon Scarrow, Hermanos de sangre. Sé que muchos sois fans de la saga como yo y que habéis esperado con anhelo esta decimotercera novela. Las aventuras de Macro y Cato por Britania todavía no han acabado, todo lo contrario, la historia se enreda más si cabe.

A pesar de haber sido retirados de primera línea de combate debido a su papel como agentes imperiales de Narciso (liberto muy cercano al emperador Claudio), los problemas les persiguen. Un cambio en el juego de influencias en Roma provoca que Narciso tenga cada vez menos peso en el círculo íntimo del emperador. Una nueva figura se alza en las sombras y amenaza la vida del liberto griego. Su nombre, Palas.

Palas ha sabido granjearse la confianza y el “favor” (ya me entendéis) de Agripina, la nueva esposa del emperador, que anhela que su hijo Nerón herede el trono de Roma. La idea es desprestigiar a Claudio provocando un desastre en la campaña de Britania y que finalmente las legiones deban retirarse de la isla.

Así, el hijo natural de Claudio de nombre Británico, en honor a las conquistas de su padre en la región, quedaría defenestrado y apartado de la vida pública. ¿Quién querría un emperador cuyo nombre recordara a sus ciudadanos una derrota humillante?

Portada de la novela

Portada de la novela, Hermanos de sangre.

A Narciso no le queda otra opción que tomar cartas en el asunto, y envía a su propio hijo (Séptimo) para encontrar y eliminar al, o a los agentes de Palas en la provincia, nivelando así el delicado equilibrio de poder. ¿Adivináis quienes se verán involucrados de nuevo en la conspiración? Efectivamente, nuestra pareja de legionarios favoritos, Cato y Macro.

El joven Prefecto y el veterano centurión tendrán que compaginar su deber como comandantes de la cohorte de los cuervos sangrientos persiguiendo al escurridizo Carataco, mientras que con mil ojos intentan averiguar quién es el agente enemigo que Palas ha infiltrado en la legión.

Para colmo una crisis relacionada con la reina aliada de Roma, Cartimandua, pondrá al límite la resistencia mental y física de nuestros queridos protagonistas. ¿Podrán solventar la situación? Bueno, ya sabéis que esta pareja es verdaderamente dura y difícil de matar.

La lectura y el estilo de la novela son fieles a sus predecesoras, rápida, adictiva y entretenida, sin pretensiones demasiado altas. Lo cual tampoco es de extrañar en una saga que cuenta con 15 años de aventuras. Aunque si se nota cierta evolución en los personajes, que, irremediablemente van cambiando con el paso de los años y de las vicisitudes que les ha tocado vivir. Macro sigue siendo tan gruñón y divertido como siempre, pero aunque él no lo quiera admitir, los años en la legión empiezan a pesarle. Y Cato se descubre como un comandante cada vez más capaz, preparado para improvisar y salir de situaciones que a priori son casi insalvables.

Como siempre recomiendo y recomendaré esta saga. Es imprescindible para cualquier amante de la historia antigua en general y de Roma en particular, y, si por casualidad habéis estado metidos en una cueva y no conocéis esta saga, os dejo un enlace a la editorial para que YA empecéis a leer esta magnífica saga que probablemente os haga adictos a ella.

Todos los títulos de la saga. Editorial Edhasa

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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2 Comentarios en “Hermanos de sangre, Simon Scarrow

  • VICTRIX

    Me encantan las novelas de la serie Águila de Simon Scarrow. Lectura ágil y divertida. Ahora mismo me estoy leyendo el noveno libro de la saga, titulado “Gladiador. Las aventuras de Macro y Cato nunca defraudan.

     
    • Rober Autor

      Hola Loli.

      He de decirte que de los dos Macro es mi debilidad. Me río muchísimo con él y sus modales de rudo legionario, pero su fondo le delata. Un abrazo.