Guerra de Jugurta, el precio de desafiar a Roma 11


Desde la segunda guerra púnica, los romanos mantenían una relación estrecha con el reino de Numidia. Masinisa (rey de los númidas) fue aliado de Publio Cornelio Escipión y su intervención en Zama fue casi crucial para la victoria del cónsul romano. Su reino sirvió a los intereses romanos en el norte de África, y los latinos a su vez permitían alguna campaña de expansión a los númidas, muchas veces a costa de los cartagineses.

Pero en el año 146 a.C. Cartago fue destruida hasta los cimientos y recubierta por la sal, obra del nieto adoptivo del propio Africanus, Publio Cornelio Escipión Emiliano. A los romanos les gustaba tener númidas entre sus aliados porque tenían una caballería ligera de élite y eran guerreros versátiles, además mostraban una lealtad inquebrantable. Y precisamente en la campaña de Escipión Emiliano contra Numancia es donde se tienen las primeras referencias a Jugurta.

Jugurta era sobrino del rey Micipsa (hijo de Masinisa), el rey no le tenía en mucha estima, más bien le temía debido a su popularidad y a su capacidad como guerrero. Micipsa pensó que enviándolo a una misión peligrosa podría deshacerse de él, y en aquel momento no había sitio más peligroso en el mundo que Numancia. Pero Jugurta no sólo sobrevivió, sino que destacó por su valentía en varias acciones y fue felicitado y alabado en público por el propio Emiliano.

De vuelta en Numidia, el rey Micipsa pasaba sus últimos días en el mundo, pues una enfermedad estaba acabando con su vida. Temeroso por la popularidad de Jugurta que era más alta que nunca, decidió adoptarlo y dejarle en herencia su reino junto con sus dos hijos biológicos, Hiénsal y Aderbal. Finalmente Micipsa murió en el año 118 a.C., y Jugurta sintiéndose apoyado por los romanos y odiando a sus dos primos, ordenó el asesinato de ambos.

Caballería númida. Art box de la caja de miniaturas Zvezda.

Caballería númida. Art box de la caja de miniaturas Zvezda.

El primero en morir fue Hiénsal, que fue atacado en su casa mientras dormía, luego le decapitaron y llevaron la cabeza a Jugurta. Aderbal prevenido ya de las intenciones de su primo reunió un ejército más numeroso que el de Jugurta. Pero sus guerreros eran bisoños y poco pudieron hacer frente a las tropas enemigas. Derrotado, Aderbal huye a Roma buscando protección.

Jugurta, que conocía mejor que nadie el potencial romano, envía embajadores para defender su postura frente al senado, además ordena a sus emisarios que visiten a varios prohombres importantes y les lleven generosos presentes.

Jugurta no sólo evitó ser castigado, sino que consiguió que el senado mandara una comisión (año 116 a.C.) para repartir el territorio entre los contendientes, quedándose él con la mejor parte. Esta manera de actuar con sobornos y regalos será recurrente por parte de Jugurta. Él sabía que en Roma prácticamente todo estaba en venta y aunque aceptó de buen grado la repartición territorial, se preparó para atacar.

En el 113 a.c. debió pensar que ya había esperado suficiente y se lanzó sobre Aderbal como un perro rabioso, esperando eliminarlo antes de que volviera a huir bajo las faldas de Roma. Aderbal fue cogido por sorpresa y se retiró a Cirta donde permaneció bajo el asedio de Jugurta.

Sin embargo Aderbal logra mandar dos emisarios a Roma para informar de su situación, y el senado (varios de ellos de nuevo sobornados) lanza un ultimátum a Jugurta para firmar la paz, pero no mandará tropas. Hastiado y cansado, Aderbal se rinde pensando que la interpelación de Roma a su primo sería suficiente para conservar la vida. Pero nada más salir de la ciudad es apresado, torturado y asesinado por Jugurta. Varios ciudadanos itálicos cayeron con él, entonces, incluso los senadores más corruptos tuvieron que apoyar la declaración de guerra contra Numidia.

El primer cónsul en llegar fue Lucio Calpurnio Bestia, que lo hizo en Mayo del 111 a.C. Tras unos rápidos enfrentamientos y una buena suma de dinero, firmó un tratado de paz muy benevolente con Jugurta. Posteriormente también bajo soborno se libró de testificar en el senado, y sólo cuando se le relacionó con el intento de asesinato de su sobrino Massiva en la propia Roma, fue expulsado de la urbe. Como podéis comprobar Roma estaba totalmente corrupta, el poder y la codicia de los patricios no tenía fin y Jugurta lo explotaba al máximo.

Pero Jugurta no sólo sabía sacar el monedero, en el año 109 a.C. el pretor Aulo Postumio Albino lo comprobó muy bien, pues su campamento fue rodeado por sorpresa y el númida le forzó a una rendición deshonrosa. Los legionarios habían quedado totalmente desmoralizados y el siguiente cónsul, Quinto Cecilio Metelo descubrió horrorizado a su llegada a África el nivel de indisciplina y dejadez de las legiones.

Aspecto de las legiones romanas en la guerra de Jugurta. Ilustración de Angus McBride.

Aspecto de las legiones romanas en la guerra de Jugurta. Ilustración de Angus McBride.

Dispuesto a no fracasar como su antecesor, entrenó a las legiones de nuevo, expulso a los comerciantes y esclavos, obligó a los legionarios a construir todas las jornadas campamentos fortificados, y cuando consideró el problema solucionado marchó a por Jugurta.

El rey númida de nuevo intento el soborno pero con Metelo no funcionó, es más, el cónsul romano sobornó a los enviados númidas para que entregaran a Jugurta. Éste, dándose cuenta de la treta de Metelo no tuvo otra opción que presentar batalla, pero ya había perdido un tiempo precioso, los romanos avanzaban como un rodillo y aunque se vio forzado a salir al paso de las legiones procuró hacerlo en un terreno que le fuera propicio.

Lo encontró cerca del río Muthul en una elevación que se situaba en el camino de los romanos, y allí estableció sus tropas. Metelo al divisar la formación enemiga dispuso a las suyas en el clásico “triplex acies” y avanzó con los flancos cubiertos por la caballería (uno de sus flancos lo comandaba Cayo Mario). Jugurta conocía de sobra la manera de combatir de los romanos, y secretamente desplegó unos 2000 guerreros en la retaguardia romana y una vez que estuvo seguro de que todos estaban en su posición se lanzó al ataque.

Los númidas no se lanzaron a un combate cuerpo a cuerpo, sino que hostigaban a los romanos buscando desorganizarlos antes de lanzarse a la melé. Atacados desde todos los flancos los romanos se vieron envueltos en una pelea callejera sin orden ni concierto. Al flaquear las fuerzas de los númidas, Metelo aprovechó para reorganizarse y arremeter contra los africanos que no pudieron frenar el ímpetu de las legiones. Jugurta se retiró a lo abrupto del terreno y se dedicó a partir de entonces a escaramuzas y ataques por sorpresa.

Mientras, la expectación en Roma crecía y Metelo se sentía forzado a terminar el trabajo, así que optó por asediar una ciudad importante para forzar a Jugurta a una batalla campal. Pero su estratagema tampoco dio resultado, pues el campamento romano casi fue tomado por sorpresa por las fuerzas de Jugurta, mientras, Mario y parte del ejército combatían en los muros de la ciudad. Metelo, desesperado por no poder presentar batalla, se retira a defender las plazas ya conquistadas.

El 108 a.c. Metelo fue nombrado procónsul y permaneció en África intentando rendir a Jugurta privándole de suministros y aliados. Sin embargo Cayo Mario más proclive a lanzar un ataque fulminante contra el rey númida, pidió permiso a Metelo para poder viajar a Roma y presentarse al cargo de cónsul (a Mario un oráculo le predijo que conseguiría el consulado siete veces).

Mientras tanto Jugurta buscaba aliados para poder seguir resistiendo a los romanos. Recurrió a Boco, rey de los mauritanos, que tampoco gozaba de la amistad de Roma. Envalentonado, Jugurta reanudó las hostilidades contra las legiones, provocando un tira y afloja constante que estancó el conflicto. Esta situación la aprovechó Mario, que con una gran campaña de publicidad debido a su conocido arrojo como militar y su origen plebeyo, finalmente consiguió el consulado en el año 107 a.c.

Al llegar Mario, los norteafricanos se volvieron a dispersar, hasta que un auxiliar ligur descubrió un paso a la retaguardia del campamento númida. Para crear una distracción, Mario atacó frontalmente arriesgando a las legiones y cuando parecía que se iban a doblegar aparecieron más romanos por la retaguardia tocando tubas y trompetas. Confusos, los númidas fueron derrotados y se dieron la fuga.

Sila lleva prisionero a Jugurta ante Cayo Mario. Ilustración de Johnny Shumate.

Sila lleva prisionero a Jugurta ante Cayo Mario. Ilustración de Johnny Shumate.

Jugurta deseaba poner fin al conflicto pues las cosas iban de mal en peor, llamó a su aliado y suegro Boco y reunieron un ejército inmenso (Salustio comenta que sumaban unos 80.000 efectivos) para dar caza a Mario mientras marchaba de vuelta a su campamento de invierno. Mario fue sorprendido y se replegó a dos colinas cerca del camino, los númidas rodearon a las legiones y celebraron toda la noche su inevitable victoria.

Pero cuando se acercaba el alba, Mario ordenó bajar las colinas en formación y en silencio y esperó pacientemente hasta que la mayoría de los africanos durmiera, entonces a sangre y hierro se abrió camino y destrozó el ejército combinado de los dos reyes, quedando su capacidad de combate totalmente desarticulada.

Finalmente Jugurta fue traicionado por su suegro en el año 105 a.C. a cambio de parte de su reino. Fue encadenado y llevado a Roma, donde seria exhibido, escupido e insultado, y por último moriría como lo hacen los enemigos de la ciudad eterna, estrangulado frente al pueblo de Roma. Su ambición pudo más que su sentido común y aunque plantó cara comprobó que una vez que iniciaba una guerra, Roma jamás se detendría hasta conseguir la victoria, como muchos otros que se atrevieron a alzarse contra ellos, pero bueno, eso como sabéis, es otra historia.

 

Bibliografía y fuentes:

Salustio, La guerra de Jugurta.

Plutarco, Vidas paralelas.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


Deja un comentario

11 Comentarios en “Guerra de Jugurta, el precio de desafiar a Roma

  • Ademar

    “Fue traicionado pir su suegro”(Bocco) y gracias a un conocido guaperas de apellido Sila, este señor se las arreglaba para encandilar a cualquiera, fue el quien llevo a Jugurta apresado (de ahi nació el pique entre el y Mario, antiguos amigos)

     
    • Rober Autor

      Si, eso lo comento más detenidamente en los artículos sobre Sila. Su personalidad era casi irresistible, siempre y cuando no aparecieras en una de sus listas.

       
  • Rafael Bolívar S.

    Existen tantos episodios en la historia de la humanidad y sobre todo de corte militar que desconocemos. Estos aportes son valiosos para la comprensión de los mismos.

     
    • Rober Autor

      Hola Rafael, la historia militar es sin duda uno de los pilares de la historia general, lamentablemente la mayoría de las disputas entre grandes imperios y naciones emergentes solían y suelen resolverse con intervenciones armadas. Aquí, en Historia o leyenda intentamos tocar un poco todos los aspectos, pero sin duda la parte militar es muy importante dentro del blog. Aparte de esto, me alegra mucho que disfrutes de los artículos, espero que sigas visitándonos a menudo. Saludos.

       
  • Marcelo

    Felicidades, Rober. La página es interesante. Recientemente he terminado de leer SALAMBÓ de Gustav Flaubert y quedé impresionado por la dulzura poética con que el autor narra las descarnizadas batallas que jamás me hubiera imaginado en mi secundaria que nunca iba a prestar atención. =)

     
    • Rober Autor

      Jajaja cuanta razón tienes Alfonso, Jugurta destacó bajo las órdenes de Emilano en Numancia, pero es el típico personaje que le das la mano y te coge el brazo, y eso con Roma no suele tener un final feliz. De nuevo te doy las gracias por tu fidelidad.

       
  • Tino

    Enhorabuena por tu labor y pasión. No obstante, sugiero una mejora en tu redacción. A veces encuentro una sintaxis defectuosa, amén de alguna falta de ortografía y comas sin poner. Un saludo. Tino.

     
    • Rober Autor

      Hola Tino, gracias por tu recomendación, lo cierto es que en la migración de artículos de mi anterior blog se han modificado algunos artículos, supongo que por incompatibilidad con el plugin que utilizo, no obstante, en cuanto disponga de suficiente tiempo repasaré artículo por artículo para corregir los errores, espero que salvando los detalles que has indicado el blog sea de tu agrado, un saludo.