Germanos, el terror de Roma 6


Pocos pueblos han encandilado nuestra imaginación como los germanos. Gentes indómitas, supersticiosos pero con una religión muy rica y elaborada, acostumbrados al frío del norte y amantes de su libertad, hoy os vamos a contar como era este pueblo, sobre el siglo I de nuestra era. La definición de germanos se la debemos al propio Julio César, que un intento de aglutinar la miríada de tribus que vivían al este del Rin les denominaron con este nombre, probablemente derivado de la palabra celta “carmanos“, que significa “los que gritan”, aunque otra teoría interesante es que proviene de la expresión latina “frater germanus” que significa hermano carnal (de padre y madre).

Pero su procedencia original la debemos situar en Escandinavia, desde donde diferentes migraciones fueron extendiendo a este pueblo por el centro y el este de Europa desde la edad de hierro hasta el periodo conocido como “hallstático“, es decir hasta el periodo protocelta. Poco más se supo de ellos hasta su contacto más directo con los romanos, si es cierto que había noticias traídas del norte por los mercaderes fenicios y griegos de gigantes rubios que eran capaces de derribar un árbol de un solo hachazo, y que poseían ojos fríos como el hielo.

Su economía básicamente se reducía a la agricultura (meramente de subsistencia), ganadería y sobre todo caza. No utilizaban moneda así que el comercio se limitaba al trueque, cambiaban pieles y el famoso ámbar que tanto gustaba a los snobs romanos por metal. Sus ropas generalmente eran de lana o lienzo, algunas piezas eran cosidas en espiga, lo cual exige cierta maestría, además, se ha demostrado que las mujeres teñían sus ropas de un rojo muy vivo, teoría que da al traste con la fama de ropas marrones y desvencijadas de los germanos.

Guerreros germanos. Ilustración de Johnny Shumate.

Guerreros germanos. Ilustración de Johnny Shumate.

El  Kuningaz  (caudillo), era el jefe o rey de la tribu. Éste puesto era electo, y aunque los familiares pertenecieran a la nobleza no aseguraba que sus descendientes heredaran el lugar regio. El Kuningaz era elegido por su capacidad para defender la tribu o por el contrario, por ser un exitoso jefe en las incursiones guerreras. Y como les gustaba una buena batalla a los germanos…, aparte de ser una buena oportunidad para saquear al vencido, proporcionaba honor y fama al vencedor, y si morían en combate, en el más allá les esperaba un salón lleno de hidromiel y carne de jabalí del que disfrutarían hasta el día de la batalla final donde el mundo llegaría a su fin, el Ragnarok.

TácitoPatérculo e incluso Julio César nos cuentan la ferocidad de éstos guerreros: se cubrían cara y partes del cuerpo con barro de sus ciénagas sagradas, el contraste con los ojos atemorizaba a sus enemigos, pero si no era suficiente con eso, sus gritos imitando animales como el oso y el lobo cubiertos con sus pieles hacían el resto. Mordían sus escudos antes de entrar en batalla, o los golpeaban con sus hachas bipenne o lanzas, y cuando el furor colectivo llegaba a lo más alto se lanzaban en formación de cuña dispuestos a destrozar al enemigo. Aunque tenían esclavos, normalmente los vencidos eran sacrificados en rituales de agradecimiento a sus dioses, las ciénagas y lugares sagrados del bosque llenos de esculturas de madera representando a sus dioses, presenciar uno de estos rituales debía de ser realmente aterrador.

Pocas cosas tenían tanta importancia para los germanos como sus dioses, éstos carecían de panteón, los dioses germanos estaban en todas partes, interactuando con sus vidas constantemente, desde las cosechas, la guerra, el nacimiento o la muerte de cualquier individuo. A diferencia de los celtas, que en su mayor parte dirigían las ofrendas religiosas por hombres, en la cultura germánica la sacerdotisa poseía una gran relevancia, y según sus habilidades llegaban a tener un estatus casi divino. Ella preguntaba a los dioses por el devenir utilizando varas de sauce, huesos pequeños y en ocasiones erizos de mar, recientemente se ha hallado en Alemania una tumba de una de éstas mujeres, encontrándose en ella un ¡¡hacha de la edad de piedra!!

Detalle de ilustración de Wotan u Odín.

Detalle de ilustración de Wotan u Odín.

En su religión hay muchísimos puntos en común con la mitología escandinava, con sus protagonistas al frente. Odín sería Wodan Wottan, Thor a su vez sería Donar y Tyr (dios de la guerra) se llamaba Tiuz o Zin, pero también tenían a Nerthus, una diosa que representa a la madre tierra y todo lo que crece en ella.

Los germanos a su muerte eran generalmente incinerados, para que su espíritu quedara libre de cualquier atadura terrenal, no obstante su arma era introducida en la vasija con cenizas, si había que doblarla para que entrara, pues se doblaba (puede que también se hiciera para evitar saqueos). El hecho de estar armado tanto en la vida como en la muerte era fundamental para ellos. Otros individuos “privilegiados” morían voluntariamente si se requería para alguna ceremonia especial. El elegido era llevados a alguna ciénaga sagrada donde primero se le abría la cabeza con una gran piedra, posteriormente se le estrangulaba y finalmente se le degollaba, con ello aseguraban su petición con el sacrificio más potente: el de la sangre humana.

Como veis los germanos eran un pueblo apasionante con una cultura que realmente los destacaba de otros pueblos bárbaros, pero fueron capaces de algo que otros pueblos no pudieron, pudieron detener a la máquina civil y militar más potente de la antigüedad, Roma sufriría en sus carnes el hierro germano.

Este domingo publicaremos la batalla de Teutoburgo, con esa entrada acabaremos éste monográfico semanal dedicado a los germanos, espero que hayáis descubierto algo nuevo e interesante de este pueblo apasionante.

 

Bibliografía y fuentes:

Tácito, De las costumbres, sitios y pueblos de la Germania.

Peter Wilcox, Enemigos de Roma: Dacios y germanos.

Simon McDowall, Guerreros germánicos.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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