Filipo II de Macedonia. Queronea, la llave de Grecia (III) 13


En el anterior artículo dejamos a un Filipo victorioso tras la guerra sagrada. Macedonia se había convertido en el estado pujante en Grecia, sólo quedaba minar la influencia que todavía ejercía Atenas en varias zonas de la Hélade.

Sí, es verdad que se había firmado una paz, pero ya sabéis que los griegos eran bastante flexibles en cuanto a aliados y tratados se refiere. Con lo cual Filipo continuó expandiendo su influencia (diplomática y militarmente) por donde le era posible, y si con ello debilitaba a Atenas pues mucho mejor.

En Atenas había dos corrientes en cuanto a la relación con Macedonia. Los que estaban más dispuestos a aceptar la nueva situación y acercarse a Macedonia, y los que pensaban que Filipo no era más que un semibárbaro que quería tiranizar toda Grecia. La cara más visible de esta facción anti macedónica era el famoso Demóstenes, que no mostraba piedad a la hora de calificar con todo tipo de insultos a Filipo.

Sin embargo esta tensa paz permitió al rey macedonio ir asegurando sus fronteras con tranquilidad, mediar en los asuntos de Epiro e intentar la toma de Bizancio. El asedio fracasó, pero Filipo logró capturar los barcos cargados de grano que se dirigían a Atenas. La asamblea ateniense finalmente declaró la guerra a Macedonia, y Filipo tuvo que retirarse a Pella para preparar sus tropas.

No se demoró mucho y enseguida marchó con su temible ejército hacia el sur, atravesando las Termópilas y llegando a Beocia. A los tebanos no les gustó nada de nada la presencia del ejército macedonio, y aunque Filipo les pidió permiso para atravesar su territorio, Tebas se negó. Al ver que Filipo capturaba Elatea (polis aliada de Tebas), los tebanos se unieron a la alianza ateniense y se dispusieron a presentar batalla a Filipo.

Los beocios y tebanos reúnen rápidamente un ejército mercenario y lo envían a cortar el camino a los macedonios en el paso de Gravia. Filipo no deja que se hagan fuertes en el paso y realiza un ataque nocturno. Pone en fuga a los mercenarios, dejando indefensa la ciudad de Anfisa ante los macedonios. El repliegue de la alianza beocia-ateniense se produjo en la llanura de Queronea, donde se decidió si Filipo estaba destinado a controlar toda Grecia.

Estatua conmemorativa de la batalla de Queronea.

Estatua conmemorativa de la batalla de Queronea.

A pesar de ser una de las batallas más estudiadas de la antigüedad, todavía hay ciertos aspectos que se desconocen o que se han deducido mediante el estudio arqueológico y topográfico. También hay que tener en cuenta que la orografía evidentemente ha cambiado en estos dos mil años, y que las fuentes clásicas no abundan siendo Diodoro la que se cree más fiable. Plutarco, Justino y Polieno también relatan la batalla, pero los historiadores y expertos suelen dar más fiabilidad a Diodoro cotejándolo con los estudios realizados.

Era verano del año 338 a.C., y atenienses, beocios, corintios, eubeos y megarenses esperaban a Filipo y sus aliados tesalios acompañados de otras polis de la Grecia central en la llanura de Queronea. De nuevo (y para no variar) es difícil asegurar los números de los ejércitos basándonos en los clásicos, pero vamos a tomar como referencia a Diodoro como comenté antes.

30.000 mil infantes y 2.000 jinetes respaldaban al rey macedonio. El ejército de Atenas y Tebas era sensiblemente superior, quizás rondando los 35.000 efectivos. Los dos ejércitos se dispusieron de manera oblicua para que los flancos quedaran resguardados de la caballería. Por un lado el terreno irregular del monte Turio y al otro flanco, las pantanosas aguas del río Cefiso, evitarían ataques sorpresas.

Los atenienses se ocuparon del lado izquierdo de la formación, el centro quedaría para megarenses, eubeos y corintios, y finalmente, la decisiva ala derecha sería para los tebanos y su temible batallón sagrado. Filipo dispuso una línea compacta de su falange dejando el centro para Parmenión, él propio rey se ocupó del flanco derecho al frente de los hetairoi y un jovencísimo Alejandro Magno en el flanco izquierdo junto con la caballería tesalia.

Filipo ordenó el avance general de todo su frente, contactando con toda la línea enemiga. El rey macedonio sabía que sus sarisas le condecían ventaja frente al armamento hoplita tradicional. Sin embargo los atenienses podían retroceder hasta las primeras elevaciones del monte Turio y obtener ventaja táctica, así que Filipo decidió intentar sacarles de esa posición.

Ordenó un repliegue general, pero de manera ordenada, sin dar la espalda al enemigo y manteniéndolo a raya. Estratocles (estrategos ateniense) mordió el anzuelo como un chiquillo, y ordenó el avance de los áticos, pensando que la retirada macedonia era real. La línea empezó a deformarse y a quedar descompensada, los únicos que mantenían la cabeza fría eran los tebanos que quedaron un poco más retrasados que el resto de su ejército.

Batalla de Queronea. Ilustración de A.V. Kurkin. Fijaos en Alejandro atacando la retaguardia.

Batalla de Queronea. Ilustración de A.V. Kurkin. Fijaos en Alejandro atacando la retaguardia.

Cuando Filipo se sintió a gusto con la nueva posición de los enemigos, ordenó un contraataque generalizado. El empuje ateniense duró poco ante la disciplina y veteranía de las falanges macedónicas. El colapso del flanco izquierdo fue total y más de mil ciudadanos atenienses cayeron muertos ante el ataque inesperado, otros dos mil se rindieron antes de ser masacrados.

Esta acción produjo un efecto en cadena que debilitó el centro aliado y abrió huecos en la línea. Los megarenses y demás aliados griegos poco podían hacer, salvo retroceder o huir. Fue en este momento cuando probablemente Filipo ordenó a Alejandro entrar por el hueco y atacar el flanco beocio y tebano.

Los comandantes beocios intentaron reforzar el centro para tapar la entrada a los macedonios, pero el empuje de la caballería tesalia, probablemente reforzada con la llegada de los hipaspistas fue demasiado para ellos y el castillo de naipes continuó con su derrumbe. Al final tan sólo quedó una unidad que no cedía, una unidad que apretó los dientes y se dispuso a aguantar hasta el final: el batallón sagrado de Tebas. Poco a poco cada uno de los 300 hoplitas tebanos fueron cayendo sin remedio. Se dice que murió hasta el último de ellos.

La llanura de Queronea quedó plagada de muertos griegos y sobre todo de voluntades quebradas. Filipo fue magnánimo con los atenienses tras la batalla, incineró a los muertos y envió las cenizas a Atenas junto con los dos mil prisioneros.

La obstinación de los tebanos no tuvo la misma recompensa, ellos sí que tuvieron que pagar para poder volver a ver a los suyos.

Atenas firmó la paz con Macedonia, que ya no tenía rival en toda la Hélade. Filipo lo había conseguido, era dueño y señor de toda Grecia, había logrado el panhelenismo.

Formó la llamada liga helénica y promovió (y casi obligó) la relación entre las polis griegas. Es más que seguro que no lo hiciera de manera altruista por considerarse un patriota griego, él era rey, y se podía decir que rey de todos los griegos a efectos prácticos claro.

Necesitaba estabilidad en Grecia para su siguiente paso, el más ambicioso, el que todo griego hubiera querido realizar: la conquista de Persia.

Pero los dioses no quisieron que Filipo llegara más lejos. Tan sólo dos años después de Queronea, durante la celebración de la boda de su hija Cleopatra en la antigua capital Egas, Filipo fue asesinado por uno de sus guardas reales. Pausanias, el asesino, intentó huir, pero tres de los hombres de confianza de Filipo le dieron muerte cuando el magnicida tropezó con la raíz de una vid.

Todas las fuentes coinciden en que el autor material fue Pausanias, ¿Pero quién fue realmente el instigador del asesinato? ¿Se trató de una venganza personal? Son varias la hipótesis, incluyendo la opción de que Olimpia y el mismo Alejandro tuvieron algo que ver.

No es descabellado pensarlo, pues la última esposa de Filipo, Cleopatra, había dado al rey un hijo varón y de ascendencia completamente macedonia. La posibilidad de que éste hijo heredara el trono era muy posible y desde luego en la historia macedonia no faltan los asesinatos entre familiares. Sea como fuere Alejandro se proclamó rey y con él empezó uno de los periodos más épicos e influyentes de toda la historia.

Filipo fue enterrado en el mausoleo de la dinastía argéada en la misma Egas. El conocido como túmulo de Vergina ha sido confirmado como la última morada del gran rey macedonio por la arqueología.

Entrada a la tumba de Filipo II de Macedonia. Túmulo de Vergina.

Entrada a la tumba de Filipo II de Macedonia. Túmulo de Vergina.

En 1977, Manolis Andrónikos descubrió las tumbas reales. En las cámaras se encontraron restos óseos que coincidían con las heridas recibidas por Filipo durante sus campañas descritas en las fuentes clásicas. Además encontraron panoplias completas militares de bronce, plata y hierro, un ajuar que incluía la famosa corona de hojas de oro que todos asociamos a Filipo.

La grandeza de Filipo tuvo un trágico fina, pero, ¿podría haber conseguido Filipo la conquista de Asia? Arrestos no le faltaban desde luego. Los dioses griegos eran caprichosos y solían castigar el éxito de los humanos, así pues dejaron ese honor para su hijo Alejandro.

Aquél que se convertiría en el Magno, el más grande de todos, el que llevó la guerra y la conquista a Asia en una marcha sin fin a través de desiertos, montañas y ríos. Al final, quizá, los dioses también le castigaron. Pero bueno, eso como sabéis, es otra historia.  

Bibliografía y fuentes:

Arturo Sánchez Sanz, Filipo II y el arte de la guerra.

Revista Desperta Ferro Nº 21, Filipo II de Macedonia.

Plutarco, Vidas paralelas.

Jorge Juan Moreno Hernández, La táctica macedónica en tiempos de Filipo.

Anterior artículo de Filipo II. Guerra sagrada.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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13 Comentarios en “Filipo II de Macedonia. Queronea, la llave de Grecia (III)

  • Carlos

    Muy buenos los tres artículos. Si es cierto que la fama de Alejandro eclipsó a su padre y sin embargo, a la luz que revela lo que aquí has escrito, no se entiende uno sin el otro. Alejandro fue un gigante que se apoyó en los hombros de otro gigante; su padre. Después de leer este último artículo y ver la fotografía de la tumba de Filipo, tendré que anotarlo en la lista de lugares que un día visitaré, ….si hay tiempo, diner y salud, claro.

     
    • Rober Autor

      Hola Carlos.
      Muchas gracias. Creo que tu comentario es muy acertado, sin Filipo y sus reformas que fueron imprescindibles para la posterior conquista de Persia por parte del Magno. Me alegra mucho que te hayan parecido buenos, sobre todo espero que te picara el gusanillo para conocer más sobre este gran personaje. Un saludo.

       
  • rafavalpa

    Los 3 artículos de Filipo me han encantado. De momento, solo he leído eso. Si me permites una pequeña crítica constructiva no acabo de entender la mezcla de tiempos verbales(pasado y presente). En cualquier caso, un detalle menor. Engancha.

     
    • Rober Autor

      Hola Rafael.

      Muchas gracias por tus palabras, siempre es un gozo leer que los artículos gustan y sirven para divulgar historia. Respecto a tu crítica, faltaría más, es un blog que admite críticas y más sin son con respeto como la que has expresado. Intentaré poner más atención a la cuestión para no marear, pero me temo que es una manía que he adquirido a lo largo de estos casi 150 artículos y se repite en demasiadas ocasiones. Un saludo, y muchísimas gracias por tus palabras.

       
  • José Manuel

    Yo flipo con Filipo (ja, ja) Entonces Esparta, después de Agesilao ¿ya no era nada?, ¿es que no leí con atención los capítulos anteriores? Me extraña que se retirara tan discretamente de la Historia. Otra cosa, interpreto que das más mérito en a unificación de Grecia a Filipo y no a Alejandro y la caballería Tesalia (no era esa la visión que a mí me habían dado). Y, por último, hay quién duda de que la rápida muerte de Pausanias no fuera demasiado conveniente para Alejandro y fuera n “Lee Harvey Oswal” de la época. ¡Un saludo!

     
    • Rober Autor

      Hola José Manuel.

      Perdona por tardar en contestar, pero cada vez tengo menos tiempo para dedicarle al blog y hay semanas realmente complicadas.

      Esparta después de su pérdida de la hegemonía helena en favor de los tebanos, fue hacia un declive progresivo hasta dejar de tener peso real en las diferentes ligas. Con el auge de Macedonia, el control sobre casi toda Grecia cayó sobre los hombros de Filipo.

      Fue él realmente quién aupó a Macedonia a un estatus que jamás se hubieran imaginado aquellos pastores cincuenta años antes. Alejandro continuó el trabajo de Filipo, y como sabemos mucho más allá. Pero sin la figura de su padre jamás hubiese contado con un ejército profesional y con el dinero suficiente para empezar la expedición de Asia.

      ¡Saludos!