Diocleciano, padre de la tetrarquía 4


Es uno de los emperadores más importantes (o eso creo yo) de la historia de Roma, quizás por que marcó el fin de una época muy oscura, o por sus reformas militares y administrativas. Desde luego un personaje muy interesante en un tiempo en que Roma ya no era la ciudad principal del Imperio.

Diocles, pues así se llamaba, nació en el seno de una familia muy muy humilde de la provincia de Dalmacia, probablemente en la ciudad de Salona el 22 de diciembre del año 244. Llegó al mundo en plena crisis del siglo III, y como tantos otros seguramente se enrolaría para servir en las águilas bien joven y escapar de la vida de campesino que probablemente le esperaba. Diocles prosperó en un ejército en constante guerra fratricida, cuando las legiones proclamaban y asesinaban emperadores a placer, esto dice mucho de la determinación de nuestro protagonista. Parece probable que sirviera en la Galia durante algún tiempo, pero lo que es seguro es que acabó acantonado en la frontera danubiana como Prefecto o Dux.

En el año 282 participó en la campaña contra el imperio sasánida bajo el mando del emperador Caro. Al morir éste, su hijo Numeriano se hizo cargo de la retirada pues al parecer los legionarios estaban un poquito cansados de guerrear por Persia y no fuera a ser que terminara como su padre. Pero no aguantó el camino de vuelta y en Bitinia fue encontrado muerto en su litera de viaje (presumiblemente asesinado por su prefecto del pretorio Arrio Aper). El ejército estableció una asamblea y allí mismo los mandos superiores de las legiones aclamaron a Diocles como emperador el 20 de noviembre de 284. Y para dejar claro de que pasta era, acusó a Arrio Aper del asesinato delante de todo el ejército y a continuación le atravesó con su espada.

 

Mapa de la división del imperio romano en época de la tetrarquía. Fuente: agora.ucv.cl

Mapa de la división del imperio romano en época de la tetrarquía. Fuente: agora.ucv.cl

A partir de su nombramiento se cambió el nombre por Diocleciano, más concretamente por Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto (así de cortito). Diocleciano, que llevaba bajo las águilas muchos años, sabía que tenía que andar con pies de plomo si quería sobrevivir (la media de vida de los emperadores durante la anarquía era de dos años y medio). Se tenía que mostrar como un general capaz a la par que un gobernante que pudiera estabilizar la situación del imperio de una vez por todas. Por lo tanto, lo primero que debía hacer era eliminar la competencia, no solo por las razones obvias sino por hacerse con la legitimidad del trono. Por un lado tenía a Carino (hijo de Caro) que era César legítimo y no reconocía la nueva posición de Diocleciano, y luego también estaba Sabino Juliano que aprovechando la situación se autoproclamó emperador.

Diocleciano partió con sus tropas atravesando los Balcanes en el 285 en busca de Carino, que  le había hecho el favor de deshacerse de Sabino Juliano. Carino contaba con un ejército más numeroso pero más desleal, hecho que aprovechó Diocleciano instigando a las tropas de Carino a una sublevación y parece que tuvo éxito, pues muchas tropas y personajes clave del ejército occidental se pasaron a su lado y Carino terminó muriendo a manos de sus propias tropas. La batalla del río  Margus fue una victoria total de Diocleciano, que lejos de ver minado su poder en la batalla, se encontró con los dos ejércitos unidos.

Ahora que no tenía rivales y tenía el control total del ejército era hora de demostrar que también sabía proteger las fronteras. Al poco tiempo de derrotar a Carino emprendió una pequeña campaña contra los marcomanos y los cuados que aplastó con facilidad. Luego se dirigió a Italia pero en otra muestra más de determinación evitó visitar Roma deliberadamente, quería hacer notar al senado que no le hacía falta, y de paso demostrar que el imperio estaba donde estaba el emperador y no en la ciudad de las siete colinas. Ese mismo año nombró co-emperador a Maximiano, compañero de las legiones en Mediolanum (Milán). Diocleciano sabía que él sólo no podía hacerse cargo del imperio y daba legitimidad a Maximiano evitando que se proclamara emperador por su cuenta evitando futuros enfrentamientos.

A partir de entonces la pompa oriental marcaba el decoro en la corte de Diocleciano, pétalos a su paso, reverencias hasta el suelo. Con ello pretendía marcar la diferencia entre él y sus súbditos (incluidos los patricios), la época de los primeros entre iguales se había acabado, pero aun así no era suficiente. El imperio era muy vasto y difícil de defender tanto dentro como fuera de sus fronteras, y decidido a perdurar realizó una serie de reformas que prácticamente cambió el imperio.

Estatua de los tetrarcas (Venecia).

Estatua de los tetrarcas (Venecia).

Diocleciano pensaba que la acumulación de poder bajo uno o dos emperadores era caldo de cultivo para guerras civiles así que dividió el imperio entre cuatro dirigentes (tetrarquía). Dos Augustos como emperadores, él mismo y Maximiano, y dos Césares como herederos, Galerio y Constancio. La idea era que cuando los Augustos terminaran su mandato los propios Césares heredaran el titulo de los anteriores y nombraran otros Césares, así siempre habría dos emperadores “expertos” y dos herederos “en formación”. También dobló el número de provincias de unas 50 a casi 100, con ello conseguía dividir las fuerzas de cada zona y evitar que cualquier cargo provincial acumulara demasiado poder.

Para intentar parar la inflación galopante que sufría el imperio, promulgó un edicto de precios máximos a más de mil productos diferentes (no tuvo mucho éxito, ya que ignoraba las reglas de oferta y demanda), intentando así mejorar la recaudación de impuestos y evitar más eficazmente la corrupción.

El ejército también aumentó, y lo hizo hasta su máximo límite llegando a tener casi 600.000 efectivos, una burrada para la época. No obstante le dio buen uso, pues Diocleciano era un soldado al fin y al cabo y sus ejércitos lucharon prácticamente en todas las fronteras: contra sasánidas al mando del César Galerio, contra los bárbaros en las limes del Rin y el Danubio, y sofocaron revueltas en Egipto. Al emperador no le temblaba el pulso y cualquier rebelión o intento de invasión era aplastada sin miramientos, los cristianos de la época podían dar fe de ello.

Diocleciano veneraba a los dioses clásicos y pretendía purgar el imperio de cristianos a los cuales culpaba de mucho de los males que aquejaban sus dominios. Aunque la persecución no fue igual de intensa en todas las provicincias, los cristianos capturados fueron mutilados, crucificados, apaleados y tirados a la arena del circo. Muchos mártires y santos vivieron estos oscuros años para el cristianismo.

Ejército de Diocleciano en Persia. Ilustración de Johnny Shumate.

Ejército de Diocleciano en Persia. Ilustración de Johnny Shumate.

El año 303 celebró su jubileo de 20 años de reinado en Roma, queriendo dar homenaje así a la ciudad eterna. Pero Diocleciano odiaba la ciudad de Roma y sobre todo a sus habitantes, a los que consideraba anodinos, vulgares y poco menos que parásitos que se comían el tesoro imperial.

Hastiado de todo volvió a Nicomedia donde cayó enfermo y estuvo recluido hasta el año siguiente que hizo su reaparición totalmente avejentado y demacrado, ese mismo mes tomó la decisión de abdicar.

Se retiró a Dalmacia su tierra natal, y aunque tuvo que hacer un par de apariciones para poner orden, su vida se fue apagando hasta que el 3 de diciembre del año 311 murió. Había cambiado por completo el rostro del imperio y aunque no fue un emperador virtuoso, ni filósofo, supo cortar el bucle de guerras civiles del siglo III y mantuvo a las fronteras a toda costa. Un emperador a mi juicio importante, y en historia o leyenda le hacemos nuestro pequeño homenaje.

 

Bibliografía y fuentes:

Isaac Asimov, Historia del imperio romano.

Adrian Goldsworthy, La caída del imperio romano.

Brunno Bleckmann, Diocleciano.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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4 Comentarios en “Diocleciano, padre de la tetrarquía

  • Alfredo Lampert

    En lo personal lo considero como uno de los mejores emperadores aunque haya, efectivamente, llegado lo suficientemente tarde como para que sus políticas y acciones tengan utilidad real para el Imperio Romano de Occidente.

    Tristemente el feudalismo se inicia con él y el cristianismo no deja de crecer y fortalecerse.

     
    • Rober Autor

      Hola Alfredo.

      Yo también pienso que fue fundamental para el último estertor de occidente. Muy impopular entre los cristianos (sus motivos tenían también), su reputación no ha sido quizá la que realmente merecía por las reformas tan profundas que realizó.

      Un saludo.

       
  • Alf

    “…pretendía purgar el imperio de cristianos a los cuales culpaba de mucho de los males que aquejaban sus dominios, perseguidos hasta la saciedad, fueron mutilados, crucificados, apaleados y tirados a la arena del circo”

    No me parece bien que sin más reproduzcas las medias verdades o las medias mentiras de la “historia oficial”

    La persecución sólo fue realmente intensa en las regiones gobernadas por Maximiano y una vez desaparecido Diocleciano de la tetrarquía, que fue bastante renuente al edicto de persecución. Y como expone Gibbon, si después de expurgar la mentira, en la persecución de Decio, la más sangrienta, se mató a unas 85 personas comprobadas en toda ella, nos podemos imaginar la verdad,

    ¿Qué harías con gentuza que ataca a los jueces civiles en sus jurados, que destruye los templos y las figuras de los antepasados, que incluso te asalta en las carreteras y te da a elegir entre matar a alguno de ellos para ser mártir o asesinarte a tí y a los tuyos? (Literal de las fuentes clásicas). Pues eso eran los cristianos, los talibanes de la época. ¿cuántos fueron los mártires inocentes en realidad?. Muchos menos que los que cuenta la propaganda, fijo. Y además escrita siglos después

    Muchos no debieron ser porque pocos años después gobernaban el Imperio y mataban a todo el mundo y sobre todo entre sí.

    Saludos y que Fortuna te acompañe

     
    • Rober Autor

      Hola Alf.

      Hay connotaciones que son difíciles de resumir en un artículo de un blog, no obstante te concedo dos cosas :), la primera es que la persecución no fue generalizada en todo el imperio. Como bien dices, son las provincias orientales las que más sufrieron está persecución, pues Maximiano era un anticristiano confeso. Sin embargo en la Galia y Britania, donde gobernaba Constancio Cloro la cosa fue mucho más suave.
      Aunque también es cierto que por ejemplo en Hispania se dieron muchísimos casos de martirio, muchos de ellos “autoprovocados” de una manera fanática.

      La segunda es que proporcionalmente a la población no murieron en gran cantidad, pero eso también se debe a varias razones. Quizás la más importante es que casi la mitad de la población ya era cristiana, otra pero no menos importante es que Diocleciano hizo una purga en el ejército de los que consideraba posibles usurpadores o peligrosos. Muchos de ellos eran cristianos, así pues tenía la excusa perfecta para deshacerse de una parte del ejército que temía que no le fuera leal de manera legal podríamos decir.
      Luego está tu apunte de los talibanes, y en cierto modo tienes razón, pero he de puntualizar que había multitud de sectas cristianas con maneras de actuar muy diferenciadas. Unas se decantaban por el martirio voluntario, otras se apartaban de la vida social y vivían alejadas de los núcleos de población, y algunas veían lícita la defensa armada.

      Pero hay una cosa en común que he hallado en todas las fuentes, y es que coinciden en ser de las persecuciones más activas de toda la historia romana, el éxito de la misma es cuestionable por supuesto y como bien apuntas apenas un siglo después el cristianismo se convierte en la religión de facto del imperio (aunque en mi opinión fue meramente una maniobra política de Constantino).

      Muchas gracias por tu comentario, es un honor tener seguidores como tú, no me cansaré de decírtelo. Un abrazo.