Celtas, el orgullo de un pueblo 8


Probablemente los celtas sean los “bárbaros” más famosos de la antigüedad. Quizás por sus batallas contra César, o por ser mercenarios de Aníbal, por sus razias contra los griegos o por su forma de vida ancestral.

Las primeras evidencias arqueológicas datan del siglo VI a.C. a finales del periodo denominado Hallstáttico (nombre debido a un yacimiento en Austria) a finales de la edad de hierro. Su cultura se extendió desde Iberia pasando por la Galia y Britania, extendiéndose por el Rin y el Danubio hasta su desembocadura. Aunque había diferencias en dialectos y algunas costumbres arraigadas en zonas concretas, tenían en común una estructura social y religiosa. Según el historiador griego Éforo los celtas formaban parte de los cuatro grandes pueblos bárbaros que existían, junto a los libios, escitas y persas.

Mapa de la Europa celta.

Mapa de la Europa celta.

 

El propio Éforo los describía como gente alta y fuerte, con una sed de sangre implacable que los hacía temibles adversarios en el campo de batalla. Y es que los celtas vivían para la guerra, las famosas razias celtas servían para que los caudillos y grandes nobles ganaran estatus dentro de la tribu, además de los beneficios que proporcionaba el saqueo. Esto hacía habitual las guerras entre clanes o tribus enteras, y si no guerreaban entre ellos, se ofrecían como mercenarios para otros pueblos.
Participaron en las guerras de los diádocos, en las campañas de Aníbal, incluso para la ciudad de Siracusa, entre otros. Ni la propia Roma pudo escapar a su ímpetu, Breno, caudillo de los senones entró en la ciudad de las siete colinas en el año 390 a.C. (aunque últimamente se baraja el 387 a.C.) a sangre y fuego, saqueando y humillando a los latinos. Otro líder galo curiosamente también llamado Breno, fue capaz de llegar hasta el oráculo de Delfos con una horda celta. Sólo impidió su saqueo una terrible tormenta que los propios celtas asociaron a Apolo, ante todo supersticiosos los celtas se retiraron, corría el año 279 a.C.
Caudillos Celtas, siglo V a.C. Ilustración de Angus McBride.

Caudillos Celtas, siglo V a.C. Ilustración de Angus McBride.

La visión que presentaban en el campo de batalla era temible. Primero formaban por clanes, luego golpeaban los escudos mientras cantaban al son de un cuerno llamado carnyx, que emitía un sonido estridente. Para calentar el ambiente, de la línea se adelantaban guerreros provocando al enemigo con insultos y gestos obscenos, muchos de ellos lo hacían completamente desnudos y con el pelo encalado, llenos de tatuajes y símbolos extraños.

La misión de esta parafernalia no sólo era para intimidar, sino que tenía un carácter espiritual, ya que los celtas creían que si adoptaban el símbolo de un animal como tatuaje o lo pintaban en su escudo, éste les proporcionaría todas las virtudes de dicho animal. Y pobre del que cayera ante uno de ellos, probablemente acabaría decapitado con su cabeza adornando la grupa de su caballo o al lado de uno de sus dioses en cualquier estandarte. Para los celtas la cabeza era el recipiente del alma con lo cual el acto de quedarse con la cabeza indicaba que también poseía el alma de su enemigo.

Guerreros celtas en combate.

Guerreros celtas en combate.

La religión y la espiritualidad era una parte fundamental en su modo de vida, pues prácticamente todo en la naturaleza desde una roca, árboles, arroyos o pantanos y por supuesto animales eran sagrados o representaban a algún dios. Los más comunes eran el caballo, el toro, el jabalí y el cuervo. Sus ceremonias espirituales se celebraban en arboledas sagradas donde realizaban sacrificios de animales y también humanos, todo ello oficiado por los famosos druidas.

Los druidas formaban parte tanto de la vida religiosa como de la parte social de la tribu, ya que ejercían de jueces, consejeros, médicos o sabios, además del nexo con el mundo de los espíritus. En ciertas partes de Britania, cada año se escogía a un joven saludable y a ser posible hermoso. Durante meses vivía a cuerpo de rey, se le cuidaba hasta en el más mínimo detalle hasta el día que se celebraba el comienzo de la primavera, ese día era sacrificado y su sangre regaba el suelo para que fuera fértil, era considerado un grandísimo honor. Los lagos y ciénagas también eran lugares de culto, en centro-Europa se han hallado armas, vasijas, restos de animales y también humanos en este tipo de zonas pantanosas.

Sin embargo los celtas también eran capaces de fabricar verdaderas maravillas en orfebrería (sus famosos torques) como comentaba Diodoro Sículo:
“Los celtas amasan una gran cantidad de oro que utilizan como adorno no sólo en las mujeres, los hombres llevan brazaletes en muñecas y brazos, collares de oro macizo, anillos enormes e incluso corseletes de oro”.

Producían magníficas espadas largas, sin olvidar sus cotas de malla que más tarde imitarían otros pueblos incluidos los romanos. Eran expertos en el tinte textil y vestían ropa con un diseño bastante más complejo que el de cualquier pueblo mediterráneo. Lamentablemente apenas nos han dejado textos escritos exceptuando algunas inscripciones funerarias en Iberia y sur de la Galia, pues su cultura y tradición es fundamentalmente oral. Sin contar con los textos de otros pueblos que les combatieron nos dan una imagen distorsionada o incompleta del pueblo celta, una cultura que incluso a sus enemigos aterraba y fascinaba a la vez.

Roma los combatió y finalmente los sometió. Y aunque fueron siglos los que quedaron bajo la órbita de Roma, la cultura celta quedó arraigada en algunos aspectos que llegarían a resurgir en plena edad media con leyendas como la del rey Arturo. Pero bueno eso como sabéis, es otra historia.

Bibliografía y fuentes:

Estrabón, Geografía.

Stephen Allen, Celtas: amenaza sin fin.

Peter Willcox, Enemigos de Roma: Celtas galos y britanos.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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