Batallón sagrado de Tebas, los hoplitas amantes 4


Sin duda todos recordamos la épica batalla de las Termópilas y la resistencia de los 300 de Leónidas. Pero existía otro batallón de élite con el mismo número de hoplitas, un batallón que derrotó a los mismos espartanos en igualdad de condiciones, el batallón sagrado de Tebas.

Durante el siglo IV a.c., las guerras intestinas asolaron toda la Hélade, la guerra del Peloponeso, la expedición ateniense a Siracusa, o la épica retirada de Jenofonte y sus 10.000.  Atenas y Esparta se llevaron todo el protagonismo de este siglo, pero no fueron los únicos que contaban con una tropa de élite en sus filas. Los tebanos debían contrarrestar el poder de sus enemigos con una tropa que no retrocediera, que fuera capaz e implacable, así nació el batallón sagrado de Tebas. Górgidas, Beotarca tebano fue su fundador, instruyó a 300 hoplitas en el arte de la guerra con un entrenamiento no menos duro que el de los espartanos, pero con una diferencia importante, se trataban de 150 parejas de amantes.

Como ya sabréis, las relaciones íntimas entre personas del sexo masculino en la antigua Grecia eran de lo más común, compartir una amistad tan personal incitaba a la competencia sana entre los ciudadanos griegos, y creaba vínculos que una amistad normal nunca llegaría a conseguir, por lo tanto Górgidas pensó que sería lo ideal para conseguir una fuerza de combate reducida pero increíblemente eficaz. En las palabras del propio Plutarco podemos ver su entrega: “ Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basado en el amor nunca se romperá y es invencible, ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de uno y otros“.

Hoplitas griegos antes de la acción.

Hoplitas griegos antes de la acción.

Su primera “prueba de fuego” fue en la batalla de Tégira, que más que una batalla fue una escaramuza, pero fueron capaces de derrotar a un fuerza espartana que les triplicaba en número, toda una hazaña ¿verdad? Después de ésta gesta, se convirtieron en la guardia personal del Beotarca Tebano Pelópidas, que supo darles uso provocando una pequeña hegemonía militar que duraría más de 30 años. En cada pareja del batallón había un hoplita más experimentado (heniochoi) y su compañero más joven (parabaitai), era tal la dependencia de cada uno que no se conoce ningún caso de retirada en esta unidad de combate.

Su punto álgido fue en la batalla de Leuctra en el año 371 a.c.. Al mando del gran Strategos Epaminondas los tebanos presentaron batalla con sus 6.000 hoplitas y 1.000 jinetes a un ejército de 10.000 hombres entre espartanos y otros peloponesios apoyados por 1.500 jinetes aliados. Epaminondas ideó una formación de falange oblicua con el batallón sagrado en el flanco izquierdo, pero en vez de darle la profundidad normal de 12 filas de hombres, ¡¡la aumentó hasta 50!! Cuando se encontraron las dos falanges de élite en el campo de batalla, la entrega de los tebanos unido al peso de la masa del flanco izquierdo puso en fuga al ejército espartano, que a partir de entonces no sería más que la sombra de lo que fue.

Quien mejor que tu pareja para curarte.

Quien mejor que tu pareja para curarte.

Pero como toda unidad legendaria, el batallón sagrado tuvo un final épico, ni más ni menos que contra Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno. Fue en la batalla de Queronea, en el año 338 a.c.. La batalla enfrentó a tebanos y atenienses contra el rey Filipo y supuso la unión de prácticamente toda Grecia bajo el ojo del rey tuerto. La batalla fue dura, muy disputada durante largas horas, pero Alejandro con sus compañeros puso en fuga el flanco derecho del ejército enemigo. Su padre hizo lo propio con el flanco izquierdo, y en el centro sólo quedó la falange tebana y su batallón que resistió hasta la última gota de sangre.

Monumento en el lugar de la batalla de Queronea

Monumento en el lugar de la batalla de Queronea

El propio Filipo se interesó por la identidad de esos guerreros, y cuando le confirmaron quienes eran pronunció las siguientes palabras: “Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente”. Un monumento con forma de león se erigió en el lugar de la batalla, un monumento que se alzó por unos hombres que no combatían ni por dinero, ni gloria, sino por amor.

Bibliografía y fuentes:

Plutarco, Vidas paralelas.

Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso.

Quinto Curcio Rufo, Historia de Alejandro Magno.

Revista Desperta Ferro Nº21, Filipo II de Macedonia.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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