Batalla de Aquae Sextiae, las mulas de Cayo Mario en acción 15


Nos encontramos a finales del siglo II a.c., en una Roma corrupta y empobrecida por un siglo de constantes conquistas, con unas tierras sin labrar ni cuidar porque sus propietarios han muerto o siguen luchando por medio mundo, y donde los optimates y senadores se enriquecen en las nuevas provincias adheridas o expropiando tierras a los ciudadanos.

En esta situación se encontraba la república cuando los cimbrios, unidos a los teutones y otras tribus germánicas irrumpieron en el año 113 a.c. en la región de Nórico, una provincia que era aliada de Roma situada entre Alemania y Austria. Sus habitantes (los tauricios) más dados al pastoreo que a la guerra, fueron rápidamente superados. Aterrorizados, pidieron ayuda a la todopoderosa república romana para expulsar a los germanos que saqueaban sus aldeas.

En 112 a.c. un ejército romano comandado por Cneo Papirio Carbón puso marcha al norte para eliminar esta nueva amenaza bárbara, llevando un contingente que rondaba los 30.000 efectivos. Al llegar a Nórico, Carbón ordenó desalojar a los civiles tauricios y tomar posiciones defensivas reforzadas. Los germanos, al ver el tamaño del ejército y su disposición decidieron parlamentar y retirarse. Pero Carbón pensaba más en la fama propia y su ascenso en el cursus honorum.

Ante la posibilidad de conseguir un triunfo, rodeó e intentó preparar una emboscada para eliminar por completo la horda bárbara, lo intentó sí, pero los cimbrios se percataron del movimiento y enfurecidos por la traición romana cayeron sobre ellos causando una matanza que solo apaciguó el clima con una increíble tormenta. Los germanos, supersticiosos, pensaron que no tenían el favor de los dioses y se retiraron del campo de batalla, pero ya no volverían al otro lado del Danubio. Los romanos por su parte, huyeron con lo que quedaba de su ejército hacia la península itálica.

Ruta de los pueblos cimbrios y teutones en su migración de finales del siglo II a,c, Fuente: wikicommons.

Ruta de los pueblos cimbrios y teutones en su migración de finales del siglo II a,c, Fuente: wikicommons.

Durante los 4 años siguientes cimbrios y teutones vagaron por la Galia causando varías derrotas más a los romanos, que incluso perdieron un cónsul en la batalla de Burdigala (107 a.c.)  a manos de sus aliados tigurinos. Pero nada comparado al desastre de Arausio en el que se perdieron más legionarios que en el propio Cannas. Roma estaba al límite de “recursos humanos”, pues también luchaba en el norte de África contra el rey númida Jugurta, en una guerra que duraba ya varios años.
El modo de reclutamiento basado en propiedades ya no daba más de sí, y las ciudades itálicas aliadas eran incapaces de aportar más hombres. Si los germanos atacaran antes de acabar la guerra en África y vencieran, tendrían paso libre hasta la mismísima Roma. Pero en la historia de Roma suele aparecer un salvador “in extremis” y en este caso es uno de los personajes más notables e importantes de la ciudad de las siete colinas. Se trata de Cayo Mario “el tercer fundador de Roma”, el siete veces cónsul, el reformador del ejército que lo convirtió en una engrasada y profesional máquina de conquista.

Mario había vuelto de la guerra contra Jugurta, que acabó sus días en el triunfo que el romano celebró en la capital, corría el año 104 a.c. por entonces los cimbrios y teutones se encontraban en Hispania saqueando lo que podían. Mario (elegido de nuevo cónsul el día siguiente después de su triunfo) se hizo cargo de las tropas del cónsul del año anterior, Rutilio Rufo, y se dirigió hacia el sur de la Galia para impedir el paso a las tribus bárbaras a la península itálica.

Durante el tiempo que esperó a los bárbaros (casi tres años) se encargó de entrenar y preparar a sus legiones, expulsando comerciantes y prostitutas de los campamentos, manteniendo ocupados a los legionarios con obras civiles como calzadas o puentes, sometiéndolos a marchas forzadas y construcciones de campamentos fortificados.

Por fin en el 102 a.c., los germanos dejaban tierras hispanas para dirigirse hacia Italia. Boroix rey de los Cimbrios se hizo con el poder en la coalición bárbara y sabiendo que los romanos no se dejarían invadir así como así (hay que reconocer la testarudez de los latinos), decidió dividir la horda en tres grupos de invasión. Él mismo se dirigiría por el norte al frente de sus cimbrios, Teutobod rey de los teutones marcharía con sus súbditos y con los ambrones por el oeste, y el resto tomaría el camino más oriental de los Alpes. Mientras tanto, Mario, que disponía de un buen servicio de inteligencia, ordenó que varios agentes (entre ellos se encontraba el propio Quinto Sertorio) se infiltraran en la líneas enemigas para conocer el lugar y la fecha del ataque.

Guerreros germanos. Ilustración Peter Dennis.

Guerreros germanos. Ilustración Peter Dennis.

Con la información necesaria en su poder, Mario ocultó unos 3.000 legionarios al mando de Claudio Marcelo para tender una emboscada por la retaguardia al enemigo. Los primeros en aparecer fueron los ambrones, actuando de punta de lanza para un ejército. Según Tito Livio esta fuerza sumaba un número de 250.000 hombres, número que por supuesto debemos reducir, pues se trataba de un pueblo en migración y de esa cifra ya de por sí exagerada combatientes podrían ser un 30% más o menos, es decir, unos 60.000-65.000 hombres.

Una cifra nada desdeñable aun en comparación con las 6 legiones más auxiliares de Mario, unos 40.000-45.000 soldados. Los ambrones, espoleados por las anteriores victorias no esperaron al grueso de la horda y arremetieron contra las posiciones defensivas de los romanos que se encontraban en pendiente. Desordenados y cansados fueron presa fácil para los bien preparados legionarios de Mario.

Los restos de los ambrones formaron en el llano esperando a Teutobod y sus teutones, cuando aparecieron, Mario a la cabeza de sus tropas ordenó avanzar a las legiones pendiente abajo (imaginad a 5 legiones bajando por una pendiente entrechocando el gladius contra el scutum…). Los germanos sabiéndose superiores en número atacaron en masa provocando una aglomeración contra el muro de hierro de los legionarios que avanzaba sin detenerse. En ese momento crítico aparecieron los 3.000 legionarios de Claudio Marcelo por la retaguardia teutona, que se desmoronó como un castillo de naipes.

Legionarios de Mario en acción. Fuente: Warlord games.

Legionarios de Mario en acción. Fuente: Warlord games.

A partir de ese momento fue cuestión de masacrar con eficacia, y por supuesto vengarse por la derrota en Arausio. La práctica totalidad de los germanos fue muerta o esclavizada en lo que fue una victoria sin paliativos de los romanos, y Mario, de regreso a Roma, rechazó la celebración de un triunfo para ponerse de nuevo a la cabeza de sus legiones como cónsul y parar a los cimbrios que se dirigían hacia la península itálica por el norte, donde se daría la batalla definitiva contra los germanos, la batalla de Vercelae.

La victoria en Aquae Sextiae no sólo frenó en parte la invasión bárbara, sino que levantó la moral de la república y se confirmó que las reformas militares de Mario funcionaban a la perfección. Roma a partir de entonces poseería un ejército profesional sin parangón, un ejército que cambiaría el mundo antiguo y dejaría un legado para los siglos venideros, pero bueno, eso como sabéis, es otra historia.

 

Bibliografía y fuentes:

Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación.

Plutarco, Vidas paralelas.

Nick Sekunda. Ejército romano en la república, 200 a 104 a.c.

 

Acerca de Rober

Me llamo Roberto y nací en el año 1979 en Madrid. Apasionado de la historia desde siempre, mi única intención es que compartamos y divulguemos en este espacio cada pedacito de la antigüedad que tanto nos gusta. Me encantaría que recorrieras conmigo este periodo. ¿Te apuntas?, pues bienvenido a Historia o leyenda.


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15 Comentarios en “Batalla de Aquae Sextiae, las mulas de Cayo Mario en acción

  • Jesus

    Es una pena que apenas pueda encontrar un buen libro sobre el gran cayo Mario, 7 veces cónsul!!!! Gracias a posteguillo por africanus, la mejor trilogía que jamás lei… Ojalá escribiría sobre cayo Mario!!!! El cambio al ejército romano… Por casualidad alguien conoce un libro sobre la vida de Mario, que no sea el primer hombre de Roma….

     
    • Rober Autor

      Hola Jesús.

      Precisamente te iba a recomendar “El primer hombre de Roma”. No conozco otra novela donde el siete veces cónsul sea uno de los protagonistas, o que esté ambientada en sus años.

      Habrá que revisar el mercado anglosajón, que suele ser más extenso en cuanto a novela histórica. Si encuentro alguna te lo haré saber.
      Espero que disfrutes con el blog, un saludo.

       
  • jose M perianes

    Hola, me ha gustado tu artículo. He leído que Sila, el que luego fue dictador tambien se infiltró como espia junto con Sertorio entre los cimbrios. ¿Que sabes de ese detalle?

     
    • Rober Autor

      Hola José M.

      Las fuentes hablan de que Sertorio se infiltró con éxito, pero de Sila no he encontrado nada. No quita que pueda ser verídico pues Sila ya realizó la captura de Yugurta en la guerra contra los númidas.

      En la serie Roma de Collen Mc Cullough se dice que los dos (Sertorio y Sila) se “cuelan” entre los cimbrios simulando ser celtas galos. La escritora destaca por su fidelidad histórica, pero no se hasta que punto puede ser cierto. Un saludo.

       
    • Rober Autor

      Hola Fernando.
      A los legionarios de Mario se les llamaba “mulas” por la cantidad de impedimenta militar que cargaban, de ahí el título. Un saludo.

       
    • Rober Autor

      Hola Javier.
      Muchas gracias por tu comentario. He leído el artículo y es muy bueno, aclara para profanos como yo en este tema (muchas veces se presta más atención a los hechos históricos que a la forma correcta de escribirlos) errores básicos de la traducción del latín. Aunque como bien dices en tu artículo muchísimas fuentes utilizan la C en vez de la G. Gracias de nuevo por la aclaración, intentaré sacar tiempo para corregirlo sin duda.
      Un saludo desde Madrid.

       
    • Rober Autor

      Hola Eanes.
      Hace una semana tuve un problema con el backup del blog y me ha cargado borradores en muchos de los artículos, voy arreglándolo a marchas forzadas, pero son más de cien entradas y lleva su tiempo. No obstante te doy las gracias por tu comentario y me alegra que te parezca interesante a pesar del error, gracias por seguir el blog. Un saludo.